Hermosillo, Sonora.- Alejandra Figueroa Acosta y su esposo, Arturo Sandoval Gómez, operan el negocio “Delitche Coyotas” en Hermosillo, con una receta familiar que ha pasado por varias generaciones.
Todo empezó en manos de Mariana Hernández, abuela de Alejandra, quien comenzó a elaborar este postre en la década de los 60, principalmente para consumo familiar y para círculos cercanos.

Con el paso de los años, los padres de Alejandra continuaron con la actividad, incrementando la demanda entre sus conocidos, mientras que ella ayudaba pese a ser muy pequeña.
Alejandra contó que después de casarse vivió un tiempo en la Ciudad de México, y que al volver a Hermosillo, regresó con la firme idea de emprender, y como las coyotas siempre han estado presente, decidió abrir su propio local.
“Yo siempre ayudé a mi mamá, mi hermana menor también. Las hacíamos las tres y mi papá amasaba. Siempre fue manual todo. Mi papá se aventaba todos los kilos de masa y todo. Ahorita pues ya tenemos una amasadora”.
Fue en 2022 cuando la pareja decidió formalizar la marca. Tras enfrentar complicaciones con registros previos, optaron por el nombre ‘Delitche’, inspirado en una expresión familiar que utilizan cuando un alimento tiene buen sabor.
La consolidación requirió el traslado de la producción desde la casa de los padres de Alejandra hacia su propio domicilio, permitiendo mejorar la logística, optimizar los procesos de fabricación y establecer un espacio de trabajo dedicado específicamente a la atención de los clientes.
“Entonces dije que sí tiene mucho potencial, realmente lo que me convenció primeramente fue el producto. Creo que esto es algo distinto, porque sabemos que Hermosillo es la capital de las Coyotas. Recetas, pues hay muchas, entonces dije, pues creo que puede ser una opción más para la gente. Y principalmente, como comentaba Alejandra, había estado yéndose como que en generaciones”, señaló Arturo.
Actualmente, el negocio opera principalmente bajo el esquema de pedidos programados, lo que permite asegurar la frescura del producto final.
Señalaron que hay una gran variedad de sabores tradicionales como piloncillo, jamoncillo y cajeta, además de opciones de frutas de temporada según la demanda, evitando el manejo de grandes inventarios.
La motivación principal detrás de la empresa combina el desarrollo comercial con el valor sentimental del legado familiar, pues Alejandra manifestó estar muy contenta por continuar con la receta de su abuela.
“Siento mucha emoción, porque es algo que no se va a quedar, porque de hecho ella trabajó en las coyotas, pero ella creó esta receta. Entonces, para mí tener esa receta y poderla recrear y que la gente diga, ‘ay, qué ricas están, no sé, saben diferentes, saben muy ricas’, me llena de orgullo, me llena de alegría y nostalgia”.







