Frente a las costas de California, los cambios en el océano ya son visibles. La presencia de ballenas y delfines ha disminuido durante las excursiones marítimas, mientras otras especies como los tiburones comienzan a acercarse a zonas donde antes era poco común observarlos.
Sara Lesser, guía naturalista del acuario de Long Beach, explicó que los recorridos turísticos muestran una diferencia respecto a años anteriores, debido a que las especies marinas están modificando sus desplazamientos en busca de alimento.
“El número de ballenas y de delfines que observamos es menos del que veríamos en un año normal”, afirmó a la AFP.
El motivo principal es el aumento de la temperatura del océano. La superficie marina frente a California registra actualmente entre 3 y 4 grados Celsius por encima de lo habitual, de acuerdo con la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
El calentamiento provoca que peces como las anchoas y sardinas, que forman parte de la alimentación de numerosos mamíferos marinos, se desplacen hacia aguas más frías, profundas o ubicadas más al norte.
“Los delfines y ballenas siguen su alimento”, explicó Lesser, quien señaló que la reducción de encuentros con estas especies representa una señal de alteraciones más amplias dentro del ecosistema marino.
Impacto del calor oceánico preocupa a científicos
Andrew Leising, especialista de la NOAA, indicó que la actual ola de calor marina se ha extendido durante casi seis meses y genera preocupación por su coincidencia con el regreso del fenómeno de El Niño, que modifica las temperaturas del Pacífico ecuatorial y afecta los patrones climáticos globales.
El experto advirtió que este episodio podría ser más intenso que el registrado entre 2015 y 2016, cuando California enfrentó una de las mayores alteraciones oceánicas de las últimas décadas.
Durante aquel periodo, miles de aves murieron al no encontrar suficiente alimento, mientras que lobos marinos y ballenas fueron encontrados varados en las costas debido a problemas de nutrición.
En los últimos meses, decenas de pelícanos y cormoranes fueron hallados muertos cerca de San Diego, una situación que vuelve a encender las alertas entre especialistas.
Más tiburones llegan a las costas de California
El aumento de la temperatura del mar también ha provocado cambios en el comportamiento de otras especies. Entre ellas se encuentran los tiburones, especialmente ejemplares jóvenes que buscan aguas más cálidas.
“Es raro que nosotros podamos verlos”, comentó Lesser, aunque explicó que en los últimos meses se han registrado más avistamientos cerca de la costa.
En Malibú, un habitante compartió un video de un tiburón blanco nadando a pocos metros de unos niños.

Además, durante la primavera se restringió el acceso al agua en tres ocasiones en Huntington Beach por la presencia de ejemplares considerados agresivos.
Especialistas señalan que estos fenómenos podrían dejar de ser eventos aislados. California registra olas de calor marinas cada año desde 2019, una tendencia que los científicos relacionan con los efectos del cambio climático.
Elliott Hazen advirtió que la repetición de estos episodios puede afectar la estabilidad del ecosistema y poner en riesgo especies de peces fundamentales para la alimentación humana.
Los científicos también advierten sobre el riesgo para los leones marinos de California, debido a que el incremento de temperatura favorece cambios en las rutas de alimentación.
Leising explicó que, ante la falta de alimento, las hembras pueden desplazarse hacia otras zonas y abandonar temporalmente a sus crías.
Además, las aguas más cálidas favorecen la proliferación de algas tóxicas con ácido domoico, una sustancia que puede acumularse en peces como las anchoas y sardinas y afectar a los animales que los consumen.
En la bahía de Monterrey, al sur de San Francisco, dos ballenas jorobadas fueron encontradas muertas a inicios de junio en una zona donde se ha detectado una alta presencia de estas toxinas.
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“No hemos vuelto a ver algo así desde la ola de calor marina de 2014-2015”, señaló Elliott Hazen, profesor de ecología en la Universidad de California en Santa Cruz.
Con información de AFP





