La FIFA aclaró la polémica que marcó el duelo entre Croacia y Portugal en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, al explicar por qué fue anulado el gol de Joško Gvardiol en el minuto 90+13, una anotación que habría significado el empate 2-2 para el conjunto croata.
La decisión arbitral, respaldada por el VAR, generó reclamos de jugadores y aficionados; sin embargo, el organismo explicó que el fuera de juego fue determinado gracias a la tecnología Connected Ball, integrada en el balón oficial del torneo.
A simple vista, la jugada parecía válida. Tras un centro de Ivan Perišić, el mediocampista Mario Pašalić recibió el balón antes de que Gvardiol enviara la pelota al fondo de la red.
No obstante, durante la revisión se detectó un detalle prácticamente imperceptible que modificó por completo el análisis de la acción.
El roce que cambió la jugada
Según la FIFA, antes de que el balón llegara a Pašalić, el delantero Igor Matanović alcanzó a rozarlo ligeramente con la cabeza.
Ese mínimo contacto fue suficiente para que el reglamento obligara a recalcular el fuera de juego desde ese instante, ya que la posición adelantada debe evaluarse en el último toque realizado por un compañero.
Al momento del desvío de Matanović, Pašalić ya se encontraba por delante del penúltimo defensor portugués, por lo que toda la acción quedó invalidada.
El chip del balón confirmó el contacto
La FIFA explicó que la tecnología Connected Ball, incorporada en el balón oficial Trionda, registra cualquier contacto con una precisión imposible de detectar a simple vista.
“Según los datos proporcionados por la tecnología Connected Ball alojada dentro de Trionda, el balón oficial del partido del Mundial, se demostró que hubo contacto por parte del #20 de Croacia, Igor Matanović, en la jugada previa al gol contra Portugal, lo que permitió al árbitro determinar correctamente el fuera de juego y anular el gol”, informó el organismo.
Durante la revisión del VAR, la transmisión oficial mostró un gráfico similar a un cardiograma. En el instante en que el balón pasó por la cabeza de Matanović, la línea registró una alteración que confirmó matemáticamente el ligero desvío.
Con esa evidencia tecnológica, el árbitro noruego Espen Eskås mantuvo la decisión de invalidar la anotación, sellando la victoria 2-1 de Portugal y su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, mientras que Croacia quedó eliminada en una de las jugadas más controvertidas del torneo.



