Hermosillo, Sonora.- La fe, la terapia física y el acompañamiento psicológico le salvaron la vida José Manuel Piñeyro; en 2020 recibió dos impactos de bala en la cabeza y hoy cuenta su historia como un milagro de Dios.
En medio de la pandemia, José Manuel trabajaba vendiendo cubrebocas, pero un 27 de junio un pedido no resultó como los demás. Llegó al punto de encuentro, entregó la mercancía y, mientras esperaba el pago, alguien disparó directamente a su cabeza.

No recuerda mucho de ese día. Despertó después de haber estado en coma, y creyó estar en el hospital por haberse infectado de aquel virus, hasta que su familia le contó lo que había sucedido.
“Según yo, como traía el tema de covid en mi cabeza, estaba internado por eso. Hasta que mi pareja me dijo que me tocara la cabeza, pero no entendía nada, no sabía qué estaba pasando”, compartió.
Para él, su historia y él mismo son un milagro. La trayectoria de las balas, cómo su cerebro parecía haberse encogido para esquivar el impacto en zonas delicadas y fatales, todo lo que vivió es una historia en un millón.
“¿Qué me dio fuerza? Aprendí que en la vida lo único que tienes eres tú y Dios, que te acompaña en todo. Me baso en la historia, científicamente y estadísticamente hablando, ¿quién sobrevive dos balazos en la cabeza?”.
“Entonces ya que se hicieron los estudios necesarios para lograr colocar la prótesis, me di cuenta de la dirección de las balas, tenía toda la probabilidad de que pegaran donde deberían para no sobrevivir y de repente se desvió”.
Agregó, “¿en qué momento se contrajo el cerebro? No se explican qué pasó, yo lo veo como un milagro viviente. Soy agradecido. Es una en un millón”.
Durante ese tiempo y al asimilar lo ocurrido, sufrió depresión, pero la fortaleza física y mental que recibía a través de terapias, así como su fe, al creer en sí mismo y en Dios, fueron las piezas claves para comenzar a reconstruir su vida.

“¿Cuánta gente no está suicidándose ahorita? Lo hemos vivido muy seguido en Hermosillo, son problemas que ya hay en la sociedad y si uno no se cuida, entonces quién te va a cuidar”.
“Así como todos necesitamos un mecánico para el carro, requerimos un médico, un radiólogo, o alguna especialidad para el cuerpo, también se necesita un psicólogo para el cerebro, para la cabeza, así tal cual”.
“Tu pareja, tus amigos, tu familia, ellos te pueden ayudar, sí, pero no hay nada como un profesional”, aseguró.
Hoy José Manuel ha recuperado el 90 por ciento de movilidad, y aunque hay algunas cosas que no ha podido volver a desarrollar completamente, como el movimiento de brazo y pierna izquierda, su fortaleza mental lo ha llevado a seguir enfocado en vivir su vida plenamente. Incluso, participó en la Carrera Hermosillo 21k, en marzo.








