La carrera por establecer una presencia permanente en la Luna dio un paso clave. La NASA confirmó que comenzará el envío de misiones no tripuladas para construir los cimientos de una futura base lunar, un proyecto que implicará trasladar más de 4 toneladas de material en su primera fase.
El plan, desarrollado en conjunto con la empresa Blue Origin, contempla el lanzamiento de un aterrizador entre septiembre y noviembre de este año, seguido por al menos dos misiones adicionales antes de que termine 2026.

El primer paso: un aterrizador privado histórico
La misión inaugural estará a cargo del módulo Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la compañía fundada por Jeff Bezos. Será la primera misión de aterrizaje lunar financiada de forma privada en la historia.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó que esta misión, denominada Moon Base One, se dirigirá al cráter Shackleton, ubicado en el polo Sur lunar, una zona estratégica por la posible presencia de hielo.
“El objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano”, señaló.

Tres misiones clave antes de 2027
Además del primer aterrizaje, el plan contempla:
- Un segundo envío a finales de 2026, a cargo de Astrobotic Technology, que transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver.
- Un tercer módulo desarrollado por Intuitive Machines, enfocado en investigar las anomalías magnéticas de la Luna.
Estas misiones forman parte de una fase inicial que contempla 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.
Una base para vivir en la Luna
El proyecto, anunciado en marzo, busca construir una base en el polo Sur lunar, donde las condiciones permiten la existencia de hielo, recurso clave para futuras misiones tripuladas.
El científico Carlos García Galán detalló que la visión es ambiciosa:
“Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas… con recursos para establecer una presencia permanente”.

De misiones robotizadas a presencia humana
El desarrollo se dividirá en tres etapas:
- Primera fase (hasta 2029): envío de más de 4 toneladas de carga.
- Segunda fase (2029-2032): traslado de 60 toneladas e inicio de misiones tripuladas semestrales.
- Fase final: hasta 150 toneladas y presencia humana continua en la Luna.
La infraestructura incluirá satélites, vehículos lunares y hasta drones para exploración.

Los retos: clima extremo y energía
Uno de los mayores desafíos será sobrevivir a las condiciones extremas del satélite:
- Temperaturas de hasta 120°C durante el día lunar
- Descensos por debajo de -120°C durante la noche
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Además, la generación de energía será clave. Según García Galán:
“Prevemos una capacidad de entre 2 y 15 kilovatios… hasta 20 kilovatios con energía nuclear”.
Con este proyecto, la NASA y sus aliados privados buscan no solo regresar a la Luna, sino quedarse, marcando el inicio de una nueva era en la exploración espacial donde la presencia humana fuera de la Tierra podría volverse permanente.


