El hombre sospechoso de abrir fuego en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche trabajaba como profesor y desarrollador de videojuegos en el sur de California, según registros públicos.
Se trata de Cole Tomas Allen, de 31 años, residente de Torrance, California, quien fue reducido por agentes de seguridad cerca del Washington Hilton, sede del evento al que asistía el presidente Donald Trump. Actualmente enfrenta cargos por uso de arma de fuego y agresión contra un agente federal, según informó la fiscal general Jeanine Pirro.
El sospechoso estudió Ingeniería Mecánica en el Instituto Tecnológico de California, una de las instituciones más reconocidas en Estados Unidos, y posteriormente cursó una maestría en Ciencias de la Computación en la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills.

En el ámbito laboral, se desempeñaba como profesor en C2 Education, una empresa dedicada a tutorías académicas, donde incluso fue reconocido como “profesor del mes” en diciembre de 2024.
Paralelamente, desarrollaba proyectos en la industria de los videojuegos. Entre ellos destaca Bohrdom, un título independiente disponible en Steam, descrito como un juego de combate no violento basado en habilidades e inspirado en conceptos de química. Además, trabajaba en un segundo proyecto en desarrollo.
Durante su etapa universitaria, Allen también participó en actividades extracurriculares y fue mencionado en un reportaje por desarrollar un prototipo de freno de emergencia para sillas de ruedas, lo que reflejaba un perfil técnico enfocado en la innovación.

Las autoridades señalan que el sospechoso ingresó al evento armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, sin que hasta el momento se haya establecido un motivo claro. Las investigaciones apuntan a que habría actuado solo.
El FBI mantiene abiertas las indagatorias para esclarecer cómo logró burlar los controles de seguridad en uno de los eventos políticos más relevantes de Estados Unidos.
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El caso pone bajo la lupa no solo las fallas en los protocolos de seguridad, sino también el contraste entre el perfil académico y profesional del detenido y la gravedad de los hechos que se le imputan.


