Hermosillo, Sonora.- Con enero aún en curso, Sonora roza los veinte homicidios y la Policía Estatal anuncia refuerzos, reclutamiento acelerado y despliegues focalizados para contener la violencia en Hermosillo y Cajeme.
El coordinador general de la Policía Estatal, capitán José Martínez Lavariega, explicó que la estrategia parte de una premisa sencilla pero clave: sumar fuerza donde más se necesita. En ese sentido, confirmó que el cierre de enero traerá consigo la incorporación de 60 nuevos elementos, mientras que para finales de febrero se agregarán otros 40, con lo que el primer bimestre del año cerrará con 100 policías estatales más en funciones.
Detrás de estas cifras hay una historia poco visible. Se trata de elementos formados el año pasado que, por distintos motivos administrativos, no habían podido integrarse a las filas operativas. Aunque en lo que va del año no ha egresado ninguna nueva generación de la academia, la proyección es ambiciosa: durante 2026 se contempla la contratación de hasta 400 elementos, todos destinados a fortalecer el trabajo en calle.
El refuerzo no se dispersará al azar. De acuerdo con Martínez Lavariega, Hermosillo y Cajeme concentran la mayor incidencia delictiva y, por lo tanto, son prioridad en el despliegue del estado de fuerza. Actualmente, la Policía Estatal cuenta con alrededor de 2 mil efectivos en Sonora, una cifra que representa un crecimiento del 140 por ciento desde el inicio de la actual administración.
En Hermosillo, el operativo diario incluye a unos 300 elementos patrullando las calles, mientras que otros 200 se encuentran asignados a tareas estratégicas en áreas como el C5, el sistema procesal y el sistema penitenciario, piezas clave en el engranaje de la seguridad pública.
Aunque cada año hay bajas naturales por decisiones personales, estudios o cambios de vida, el coordinador general estima que al cierre del año la corporación alcanzará entre 2 mil 300 y 2 mil 350 elementos, un músculo policial que busca responder con mayor rapidez y presencia a los retos de seguridad que enfrenta Sonora.


