Una tormenta solar severa registrada el lunes 19 de enero impactó al hemisferio norte del planeta y provocó una alteración temporal de la ionósfera sobre México, lo que generó afectaciones en las comunicaciones de radio de alta frecuencia (HF). De acuerdo con autoridades científicas, se trata del evento solar más intenso de los últimos 22 años.
Según la Oficina Nacional de Administración Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el fenómeno alcanzó la categoría S4, un nivel considerado severo que no se registraba desde octubre de 2003. El impacto fue mayor en países de latitudes altas, donde se reportaron auroras boreales visibles en regiones de Estados Unidos, Canadá y el norte de Europa.
En el caso de México, no se reportaron daños mayores; sin embargo, autoridades y especialistas emitieron recomendaciones, principalmente para personas que planean viajar en avión en los próximos días, debido a los posibles efectos de la radiación solar.
¿Es posible ver auroras boreales desde México?
La posibilidad de observar auroras boreales en territorio mexicano generó expectativa entre la población. De acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos, la actividad auroral se mantendría al menos hasta las primeras horas del martes 20 de enero.

No obstante, el Laboratorio Nacional de Clima Espacial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que no es posible determinar con certeza si las auroras podrían ser visibles desde el norte del país, ya que la visibilidad depende de múltiples factores, como la intensidad del evento geomagnético, la latitud y las condiciones atmosféricas locales.
Durante la noche del lunes se inició otra tormenta geomagnética de categoría G4, lo que abrió una posibilidad limitada de que regiones del norte de México registraran manifestaciones luminosas poco comunes.
Afectaciones y riesgos asociados a la tormenta solar
Especialistas indicaron que la modificación de la ionósfera no generó variaciones significativas en México. Aun así, se detectó un incremento en el flujo de protones solares en el entorno cercano a la Tierra, lo que representa un riesgo moderado para la estabilidad del entorno espacial terrestre.
Entre las principales repercusiones asociadas a este tipo de fenómenos se encuentran:
- Riesgo de radiación para pasajeros y tripulaciones de aeronaves que vuelan a gran altitud y en latitudes elevadas.
- Perturbaciones puntuales en la operación de algunos satélites, aunque poco frecuentes.
- Alteraciones en la propagación de ondas de alta frecuencia (HF), utilizadas en comunicaciones aeronáuticas y marítimas.
Las autoridades científicas reiteraron que estos eventos forman parte del ciclo natural de actividad solar, aunque su intensidad inusual los vuelve relevantes para la vigilancia del clima espacial.


