Hermosillo, Sonora.– Desde hace dos años, Mimí, una perra criolla, ha ganado el cariño de los vecinos de la calle Cerro Prieto, en la colonia Sonacer, convirtiéndose en su guardiana, a pesar de perder la visión en su ojo derecho.
Mimí sigue disfrutando de sus días, recorriendo las casas, persiguiendo pichones y paseándose por el parque, sin que su discapacidad le impida llevar una vida activa.
María del Carmen Velarde, vecina que le da refugio, comentó que Mimí pasa la noche en su casa y, aunque no es muy fanática de los perros, la presencia de la perrita se ha vuelto parte de su rutina diaria.
“Es una perrita muy bella, es fuerte, le gusta mucho correr, yo digo que le gusta perseguir al viento y esa perrita nones nuestra, tiene varios dueños aquí en el barrio”, compartió.
Aunque no se sabe con certeza por qué Mimí perdió la visión en su ojo derecho, María del Carmen especula que podría tratarse de una condición genética, ya que la mancha gris que cubre su ojo ha ido creciendo con el tiempo.

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A pesar de esta limitación, Mimí sigue siendo una perra saludable, juguetona y extremadamente fiel con las personas que le brindan cariño, demostrando que su discapacidad no es obstáculo para disfrutar de la vida, concluyó la vecina.