Las protestas por el agua sucia en Guadalajara, capital de Jalisco, han puesto en jaque al Gobierno de Pablo Lemus. Entre el domingo 11 de octubre y el domingo 18, las protestas subieron de tono e intensidad y mostraron dos caras de la reacción gubernamental, ambas criticables.
El domingo 11, la Policía Estatal reaccionó con violencia y uso excesivo de la fuerza; llevó a cabo detenciones arbitrarias, dejó evidencia que se violaron todos los protocolos de contención y respeto a los derechos humanos. La represión causó severas críticas y obligó al gobernador a improvisar explicaciones, pedir perdón y anunciar investigaciones contra 17 policías.
Vulnerable y sometido a un sinfín de señalamientos, el Gobierno de Lemus se fue al otro extremo este domingo 18, cuando permitió que, durante horas, un grupo de vándalos causaran destrozos en el Palacio de Gobierno. Las imágenes de encapuchados incendiando las puertas del edificio colonial, con una ira irracional, hacían que cualquiera se preguntara: ¿y dónde está la Policía?
Entre los dos domingos, la Administración Lemus mostró dos rostros igualmente criticables: el de la represión y el de la ausencia de autoridad. Entre ambos extremos se diluye la figura de un gobernador que ha perdido el control de la capital jalisciense. Lo muestra débil e incapaz de encontrar una salida intermedia para impedir que la violencia, de uno y otro lado, termine siendo la nota de las protestas ciudadanas por la carencia de agua limpia en la zona metropolitana, un reclamo justo y añejo.
Lemus y su partido -Movimiento Ciudadano- no pueden argumentar que el tema del agua les haya estallado por sorpresa. Es un reclamo genuino por un problema antiguo, que no resolvieron los gobiernos del PRI y el PAN desde los años 90, pero que MC ya ha tenido tiempo suficiente para atender.
El partido naranja ya tuvo un gobernador -Enrique Alfaro- que, entre 2018 y 2024, minimizó el problema y le dio la vuelta. Y Pablo Lemus está por cumplir dos años. No solo eso: MC ha gobernado Guadalajara y los municipios conurbados desde 2012: Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco. Sus principales votantes son esos que hoy abren la llave y reciben agua sucia, maloliente y contaminada.
Ambas situaciones merecerían que MC pida ayuda a la Federación: tanto la contención de las manifestaciones, para impedir que éstas terminen con actos de represión o vandalismo desbordado, como la solución de fondo al problema del agua.
¿Por qué no pidió auxilio de la Guardia Nacional para contener las manifestaciones, si era muy previsible que nuevamente aparecieran grupos violentos infiltrados? ¿Qué espera Pablo Lemus para pedir una cita con la presidenta Claudia Sheinbaum? Sólo así, podría corresponsabilizar a la Federación, para que ésta asuma lo que le toca en términos de contaminación de los acuíferos, limpieza y saneamiento de lagos y ríos, y las obras que hacen falta para que los habitantes de Guadalajara y sus municipios conurbados vuelvan a tener agua realmente potable.
La ira ciudadana, genuina y legítima, seguirá escalando mientras no lleguen esas soluciones de fondo. Pero también crecerá la infiltración de grupos violentos en las manifestaciones, y el riesgo de reacciones desmedidas por parte de la Policía Estatal. Con un ingrediente adicional que lo complica todo: el uso electoral del problema por parte de Morena, que ha encontrado en la crisis del agua una veta importante para descalificar a MC como alternativa de Gobierno.
Es lamentable que la Policía Estatal haya reprimido el domingo 11 de octubre, pero también, que Morena se haya subido al tema para tratar de sacar raja política de cara a las elecciones municipales del 2027. Como si el gobierno federal emanado de Morena no tuviera responsabilidades en la crisis del agua.
También es lamentable que, una semana después, las manifestaciones hayan terminado en la destrucción de las puertas del Palacio de Gobierno, y daños considerables en el Congreso y en la sede del Poder Judicial, bajo la mirada permisiva de una autoridad rebasada.
Lemus y MC tienen un problema en Jalisco, pero el problema también es de la presidenta Claudia Sheinbaum y de Morena. Solo juntos podrán resolverlo.
X: @chamanesco



