Un violento incendio dejó severamente dañado el histórico Ayuntamiento de Limoges, en el centro de Francia, luego de que un grupo de manifestantes encapuchados irrumpiera en el inmueble y prendiera fuego durante una jornada de disturbios y enfrentamientos con la policía.
El edificio, inaugurado en 1883 y considerado uno de los monumentos emblemáticos de la localidad, sufrió daños estructurales de gran magnitud. De acuerdo con el prefecto local, Maurice Barate, las llamas provocaron el derrumbe del tejado y del campanario sobre los niveles inferiores, mientras que cerca de dos tercios de la estructura exterior resultaron afectados.
Los hechos comenzaron cuando los manifestantes incendiaron un vehículo policial estacionado frente al inmueble. Posteriormente, rompieron los cristales e ingresaron al edificio, donde se propagó el fuego hasta comprometer una parte importante de la construcción histórica.
Protestas y enfrentamientos enmarcan el incendio
El ataque ocurrió en medio de una jornada de movilizaciones y choques con las fuerzas de seguridad, en un contexto de inconformidad por el costo de la vida y la situación de la educación pública.
El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, condenó enérgicamente los hechos y calificó los actos como “abyectos”. Sin embargo, aseguró que se organizarán las medidas necesarias para garantizar la continuidad inmediata de los servicios públicos, pese a los daños ocasionados en la sede municipal.
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Por su parte, el gobierno francés atribuyó los actos de vandalismo a grupos radicales de ultraizquierda y a delincuentes oportunistas.
El incendio representa un duro golpe para el patrimonio arquitectónico de Limoges, cuya sede municipal, con más de 140 años de historia, sufrió daños considerables durante una jornada marcada por la violencia y los enfrentamientos en las calles.



