Un tribunal de Kenia declaró culpables este lunes al pastor Paul Nthenge Mackenzie y a otros 28 implicados por delitos de asesinato relacionados con la muerte de 190 niños y un adulto en la llamada “masacre de Shakahola”. En este caso, más de 400 personas murieron tras someterse a ayunos extremos con la creencia de que así podrían encontrarse con Jesucristo.
La jueza Diana Kavedza-Mochache, del Tribunal Superior de Mombasa, anunció el veredicto ante una gran expectación pública. Los acusados, incluido Mackenzie, habían negado los cargos. La magistrada informó que la sentencia será dictada el próximo 6 de noviembre.
El caso se remonta a 2023, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes en el bosque de Shakahola, en el condado de Kilifi, conmocionó al país. Según las investigaciones, Mackenzie incitó y obligó a sus seguidores a realizar ayunos extremos hasta la muerte, con la promesa de que se reunirían con Jesucristo antes del fin del mundo.
Durante una audiencia de más de ocho horas, la jueza cuestionó las enseñanzas del pastor y señaló que las pruebas demostraban que los ayunos no siempre eran voluntarios. “Los hallazgos patológicos, que indican que un grupo de menores falleció como consecuencia de un homicidio directo (…), corroboran que el régimen de ayuno les fue impuesto de manera obligatoria”, apuntó. También indicó que algunas víctimas murieron por asfixia, estrangulación y traumatismos craneales.
Kavedza-Mochache confirmó que la Good News International Church (Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas), fundada por Mackenzie en 2003, reunía las características de una secta apocalíptica. Según la magistrada, los seguidores fueron sometidos a un control estricto, aislamiento familiar y restricciones de su libertad. Además, denunció que el pastor promovía el rechazo a la medicina moderna y utilizaba pasajes bíblicos para respaldar sus enseñanzas.
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Mackenzie fue detenido por primera vez en 2017, acusado de radicalización y promoción de ideas extremas, pero fue liberado. En marzo de 2023 volvió a ser arrestado brevemente tras la muerte de dos niños por inanición, aunque obtuvo la libertad provisional. Su detención definitiva ocurrió el 14 de abril de ese año, después del descubrimiento de las fosas comunes en Shakahola.
El pastor permanece en prisión preventiva junto con 95 coacusados en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa, en el condado de Mombasa. Asimismo, enfrenta cargos de terrorismo y homicidio involuntario por la muerte de al menos 238 personas en procesos separados. En febrero pasado, también fue imputado por la muerte de 52 fieles cuyos cuerpos fueron exhumados en los alrededores de Kwa Binzaro, en la zona boscosa de Chakama.



