Hermosillo, Sonora.- Las protestas en Francia escalaron de una movilización estudiantil a una expresión más amplia de descontento social, impulsada por el alto costo de vida, las desigualdades económicas, los salarios y los problemas en los servicios públicos.
Las manifestaciones del sábado 17 derivaron en enfrentamientos, incendios y saqueos en distintas ciudades, mientras el Gobierno enfrenta cuestionamientos por la respuesta de las fuerzas de seguridad.
En entrevista en Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, la periodista Denise Ayala, desde París, explicó que las movilizaciones se realizaron en varias ciudades francesas, entre ellas la propia París, Lyon, Marsella y Limoges.
Aunque la mayoría de las manifestaciones en la capital transcurrió de manera pacífica, al final de la jornada se registraron enfrentamientos entre algunos grupos y la policía, además de daños en establecimientos comerciales.
De acuerdo con la periodista, alrededor de 3 mil establecimientos resultaron afectados en Francia, entre tiendas de grandes marcas y pequeños negocios.
Ante las pérdidas, el Gobierno anunció ayudas específicas para los comerciantes perjudicados.
Ayala subrayó que es importante distinguir entre las reivindicaciones de quienes se manifiestan y los actos vandálicos, que son rechazados por muchos estudiantes y trabajadores participantes.
De las demandas estudiantiles al descontento social
El movimiento comenzó semanas atrás con estudiantes de preparatoria que denunciaban salones saturados, falta de profesores y edificios escolares deteriorados.
Sin embargo, las movilizaciones ampliaron sus demandas hasta incorporar inconformidades relacionadas con el costo de la vida, las pensiones, los salarios, las desigualdades y el deterioro de los servicios públicos.
A las protestas se sumaron universitarios, sindicatos, trabajadores, integrantes del movimiento de los chalecos amarillos y ciudadanos de distintos sectores. La periodista señaló que los recortes presupuestales y el aumento de los precios, incluida la gasolina, han contribuido al malestar que se extiende por el país.
Saqueos y violencia durante las manifestaciones
La periodista explicó que durante los disturbios participaron distintos grupos, entre ellos los llamados Black Blocs, cuyos integrantes suelen cubrirse el rostro y vestir de negro, así como grupos dispuestos a enfrentarse con la policía y personas que aprovecharon el caos para saquear comercios.
Los daños alcanzaron tanto a grandes cadenas comerciales como a pequeños establecimientos y espacios gubernamentales.
En Limoges, una ciudad alejada de París, también se reportó el incendio de un ayuntamiento, de acuerdo con lo comentado durante la entrevista.
La periodista insistió en que los actos de vandalismo no representan necesariamente las demandas de la mayoría de los manifestantes, quienes consideran que los saqueos perjudican sus reivindicaciones sociales.
La actuación policial, bajo cuestionamiento
Además de los disturbios, la respuesta de las fuerzas de seguridad se convirtió en otro foco de tensión.
Algunos manifestantes resultaron heridos durante las intervenciones policiales y se abrieron investigaciones sobre determinados casos relacionados con el uso de material antidisturbios, como gases lacrimógenos, granadas de dispersión y aturdimiento, lanzadores de balas de defensa y cañones de agua.
Según Ayala, Amnistía Internacional también denunció el uso desproporcionado de la fuerza durante las protestas estudiantiles.
En este contexto, el presidente Emmanuel Macron condenó la violencia, aunque reconoció la existencia de un profundo descontento social.
Por su parte, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, presentó su dimisión tras los disturbios, pero Macron la rechazó. Mientras tanto, el primer ministro Sébastien Lecornu pidió a los prefectos establecer toques de queda parciales y localizados en algunas de las zonas afectadas.
Hasta el momento referido en la entrevista, no se había anunciado un toque de queda general para París.
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Las movilizaciones dejaron así un escenario marcado por dos conflictos: las demandas sociales relacionadas con el encarecimiento de la vida, los salarios y los servicios públicos, y las preguntas sobre la capacidad de las autoridades para contener los disturbios sin recurrir a un uso desproporcionado de la fuerza.



