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lunes, octubre 12, 2026

Operadora o candidata: el dilema de Citlalli Hernández

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Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, enfrenta un grave dilema: seguir siendo árbitro de la contienda interna de su partido, o buscar la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Es decir, seguir aportando todo al partido-movimiento, o apostar por su propia carrera.

Son claras las bases de la convocatoria para designar a las “coordinaciones municipales de defensa de la transformación y la soberanía nacional”, es decir, las precandidaturas de Morena para las 16 alcaldías de CDMX: para poder registrarse como aspirante es menester “no pertenecer a la Comisión de Elecciones”. Los aspirantes tienen hasta el 18 de octubre para registrarse, por lo que a Citlalli le queda una semana al frente de esa comisión, en caso de querer ser candidata, como se ha especulado.

Citlalli Hernández es uno de los cuadros más interesantes en la cúpula de Morena. Tiene 36 años, pero ya ha sido diputada local (fue electa en 2015 en el distrito de Iztacalco de la CDMX), senadora de mayoría por la capital del país (2018-2024), secretaria general de Morena (hizo mancuerna con Mario Delgado en la etapa de mayor crecimiento del partido guinda, entre 2021 y 2024), primera secretaria de las Mujeres (designada por la presidenta Claudia Sheinbaum), y presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones desde marzo de este año.

Su campaña en la alcaldía Cuauhtémoc marcaría uno de los hitos de las elecciones de 2027, pues competiría con Alessandra Rojo de la Vega, quien ya fue nombrada por el PAN candidata para reelegirse, con el seguro apoyo del PRI, el partido que la llevó al poder.

Esa contienda suena de por sí interesante, pues confrontaría a Citlalli -considerada la “número dos” de Morena- con la influencer Rojo de la Vega, que es uno de los personajes más mediáticos del PRIAN. Además, podría ser el adelanto de otra campaña: la que estas dos mujeres podrían protagonizar en 2030 por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Una contienda Citlalli-Alessandra confrontaría los dos proyectos que han disputado la capital del país en las últimas décadas. En una polarizada batalla que recuerda la que protagonizaron, en 2024, el panista Santiago Taboada -alcalde de Benito Juárez- y la morenista Clara Brugada -alcaldesa de Iztapalapa-, con el resultado por todos conocido.

A la contienda por la Cuauhtémoc pretende colarse un tercero: el diputado Gibrán Ramírez, de Movimiento Ciudadano, que sin duda le pondría mucha pimienta a un debate con ellas, pero con muy escasas posibilidades de ganar.

La tarea irresuelta en Morena

Citlalli es, sin duda, uno de los mejores cuadros de Morena, no solo en la Ciudad, sino a nivel nacional, pero enfrenta un gran dilema: irse a construir su propia carrera política, o quedarse en Morena a terminar la tarea que le encomendó la presidenta Claudia Sheuinbaum cuando la sacó de su gabinete para mandarla al partido, y que no se ha concluido.

La tarea de nombrar a los miles de candidatos del oficialismo para las elecciones de 2027 está inconclusa y, de hecho, Morena está viviendo un momento crítico en medio del proceso, con insurrecciones internas, guerra civil entre corrientes en algunos estados, desafíos frontales ante las coordinaciones impuestas -como la de Tatiana Clouthier en Nuevo León-, campañas soterradas en contra de las designaciones -Félix Salgado Macedonio en Guerrero es el ejemplo más elocuente- y graves problemas con los aliados, Verde y PT, que se niegan a aceptar y respaldar a los cuadros electos por Morena en más de una entidad.

Todo eso podría amarrar a Citlalli Hernández a la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones, un cargo burocrático que se volverá irrelevante en diciembre, cuando terminen de designarse las candidaturas.

No irse y competir por la coordinación de la Cuauhtémoc desde la cúpula del partido sería una incongruencia, además de una violación a las bases de la convocatoria: ¿con qué cara podría decir la dirigente Ariadna Montiel que hubo imparcialidad en el proceso interno, si la presidenta de la Comisión de Elecciones es una de las designadas?

El problema es que, sin Citlalli, la dirigencia de Morena enfrentará aún más dificultades para poner orden dentro del partido, sofocar rebeliones y apaciguar los ánimos de los perdedores. ¿En quién podrían confiar Ariadna Montiel y la presidenta Sheinbaum para dirigir la Comisión de Elecciones? Es la pregunta que deberán resolver ellas mismas en esta semana. El 18 de octubre se cierra un plazo estatutario y, probablemente, un periodo en la trayectoria de Citlalli Hernández. El partido-movimiento vive horas cruciales.

Aviso

La opinión del autor(a) en esta columna no representa la postura, ideología, pensamiento ni valores de Proyecto Puente. Nuestros colaboradores son libres de escribir lo que deseen y está abierto el derecho de réplica a cualquier aclaración.

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