Hermosillo, Sonora.- Ante los recientes casos de violencia en escuelas, especialistas y participantes de una mesa de análisis llamaron a padres y madres de familia a fortalecer la comunicación con sus hijos y prestar atención tanto a sus conductas como a lo que consumen en redes sociales.
Durante la conversión en Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, las psicóloga Carolina Burgos, la Coordinadora del Laboratorio de Comunicación y Servicios Educativos de la Unison, Mariel Montes y el psicólogo Guillermo Aguirre, destacaron que, antes de una agresión en un plantel, en muchas ocasiones la propia comunidad estudiantil conoce señales previas, debido a que los jóvenes se siguen entre sí en plataformas como Instagram, Facebook y TikTok.
Por ello, se planteó la necesidad de establecer mecanismos confidenciales para que los estudiantes puedan reportar amenazas o publicaciones que anticipen posibles ataques.
Uno de los principales llamados fue a no limitar la llamada “operación mochila” a revisar las pertenencias de los menores, sino también a conocer qué ocurre dentro de sus habitaciones, qué contenido consumen en internet, con quién se relacionan y qué situaciones pueden estar afectando su comportamiento.
“La operación mochila inicia en casa, pero no solamente la revisión de las pertenencias, sino revisar también qué hay dentro de tu hijo”, se planteó durante la mesa.
También se señaló que las familias deben identificar señales de alerta, entre ellas el aislamiento progresivo, cambios en el comportamiento, conflictos con compañeros o maestros y publicaciones relacionadas con violencia, amenazas o la glorificación de ataques.
La recomendación fue mantener una comunicación constante con los adolescentes para conocer sus preocupaciones y detectar oportunamente situaciones que requieran atención.
En el ámbito escolar, se explicó la importancia de trabajar en el clima escolar, entendido como las acciones que realiza una comunidad educativa para promover una cultura de paz y prevenir agresiones. Los directivos, se señaló, deben conocer si existen amenazas directas o indirectas, estudiantes que hablen de ataques o publicaciones que puedan anticipar situaciones de violencia.
Otro de los puntos abordados fue el reforzamiento de los protocolos de protección.
Se expuso que, cuando una estudiante recibe una amenaza de ser atacada fuera de la escuela, deben tomarse medidas para proteger tanto a la persona amenazada como a quien realizó la amenaza, además de involucrar a sus familiares.
También se planteó que las escuelas deben revisar las situaciones que ocurren en redes sociales cuando estas tienen relación con conflictos surgidos dentro del entorno escolar.
Los participantes coincidieron en que la prevención comienza en casa, aunque requiere la participación de las instituciones educativas y de las familias.
El llamado fue a que los padres no deleguen completamente la crianza en las escuelas ni esperen a que ocurra una tragedia para actuar, sino que mantengan presencia, comunicación y acompañamiento durante la adolescencia.
Finalmente, se planteó la importancia de preguntar a los hijos no solamente cómo les fue en la escuela, sino también si se sienten seguros, si han recibido amenazas o si consideran que su plantel es un espacio seguro.
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Además, se destacó la necesidad de fortalecer el acompañamiento psicológico, la educación socioemocional y el bienestar digital para prevenir que situaciones de violencia escalen dentro o fuera de los planteles.



