
La rebelión del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya no sólo trastoca el panorama político de Sinaloa, donde una docena de morenistas pugnan por la gubernatura; su fallido retorno a la gubernatura también tendrá repercusiones a nivel nacional.
Al arrebato del político sinaloense se sucedió una cascada de deslindes del Gobierno federal, diputados, senadores, gobernadores y las dirigencias de Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo, que literalmente dejaron solo a Rocha.
Ni la presidenta Claudia Sheinbaum, ni las dirigentes de Morena, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, quieren cargar con el fardo de un gobernador investigado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y solicitado en extradición por el gobierno de Donald Trump.
Los comunicados, pronunciamientos y declaraciones del gobierno de Sheinbaum y de los más connotados miembros de la cúpula del oficialismo apuntan en una sola dirección discursiva: una cosa es pedir pruebas y defender la soberanía nacional, y otra, solapar un arrebato que —hoy sabemos— no fue avisado ni mucho menos consultado con Palacio Nacional.
Quada la gran duda de si la instrucción de regresar “salió de Palenque”, como especulan la oposición y opinadores que suelen difundir versiones sobre un supuesto rompimiento entre la presidenta y Andrés Manuel López Obrador. El expresidente, que en junio salió momentáneamente de su retiro para publicar una carta en la que dice extrañar al “Trump de antes” y lamenta sus presiones hacia México, ahora no ha dicho nada. Tampoco lo ha hecho su hijo Andy, quien hace dos semanas se quejó amargamente de que Estados Unidos le haya revocado su visa, con otra carta escrita con la misma virulencia y apelando al desgastado discurso de la defensa de la soberanía.
Su silencio alimenta las especulaciones sobre quién o quiénes animaron a Rocha para poner fin a su licencia, y sobre una supuesta distancia entre Claudia y AMLO, entre la dirigencia institucional de Morena y “los duros” del movimiento. Aunque no haya habido un solo “duro” o una voz relevante que haya manifestado su respaldo a que Rocha regrese a la Gubernatura, los silencios de AMLO, de sus hijos y de personajes como Adán Augusto López dejan abierta la posibilidad de un desacuerdo entre Palacio Nacional y Palenque.
Por lo pronto, la rebelión y el fallido retorno de Rubén Rocha dejaron un saldo positivo para Sheinbaum: un cierre de filas importante en un momento crucial marcado por el inicio del tercer año de la LXVI Legislatura, el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta, un posible entendimiento con Estados Unidos en temas de seguridad y comercio, y el inicio formal del proceso electoral 2027.
Fortalece a la presidenta saber que el oficialismo se alinea en torno a ella, y no solo alrededor de López Obrador. Pero Rocha sigue siendo una piedra en el zapato, pues mientras él siga protegido, la oposición podrá seguir alimentando la narrativa del “narco-partido” y el “narco-gobierno”, la única bandera a la que se abrazan en los últimos años.
Por eso el oficialismo ha dejado solo en esta aventura a quien fuera su candidato y protegido desde 2021, cuando ganó la Gubernatura en unas elecciones plagadas de irregularidades, en las que la prensa y la oposición pudieron documentar la injerencia del crimen organizado.
Pero no basta con eso. Después de que la Secretaría de Gobernación confirmó que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las carpetas de investigación relacionadas con Rocha y nueve de sus colaboradores en Sinaloa señalados por el Departamento de Justicia, la fiscal Ernestina Godoy quedó obligada a informar lo que ha encontrado.
Solo así serán creíbles los deslindes, la versión de que Rocha actuó personal e individualmente, y las palabras de la presidenta Sheinbaum, cuando publicó aquello de: “Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.
La FGR está obligada a esclarecer ya, 114 días después, el Caso Sinaloa. Y, aún así, Rocha será una pesada carga para Morena en 2027, no solo en Sinaloa, sino en todo el país.




