El Gobierno de Estados Unidos prepara una partida presupuestaria de 20 millones de dólares para equipar a los agentes de migración con guantes capaces de emitir descargas eléctricas, una medida que ha generado rechazo entre organizaciones civiles por el posible recrudecimiento de los métodos utilizados durante las operaciones migratorias.
La Organización de la Red Nacional de Organización de Jornaleros (NDLON), que denuncia “ensañamiento” contra los trabajadores migrantes, acusó a la Administración de Donald Trump de tener “la capacidad de torturar a la gente discretamente”. “Hay que acabar con la violencia. El ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) debe salir de nuestras calles, de nuestras comunidades y de nuestro país. Hay que abolir el ICE. Esto no tiene arreglo; la única solución es la abolición”, declaró Jorge Torres, director de NDLON.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que el contrato para adquirir los guantes CTG-5 alcanzaría los 20 millones de dólares y la compra podría completarse a finales de marzo de 2027. Los dispositivos cuentan con electrodos conductores en la palma que, al entrar en contacto directo con la piel, emiten pulsos eléctricos para causar dolor y no funcionan a través de la ropa.
La intención del Departamento de Seguridad Nacional es distribuir los guantes entre los agentes del ICE, quienes han recibido críticas en los últimos meses por sus operaciones consideradas agresivas durante las campañas de detención ordenadas por la Administración Trump. El departamento describió los guantes como un “dispositivo de desescalada”, aunque la propuesta ha aumentado la preocupación por el posible uso de la fuerza.
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“ICE evalúa constantemente las necesidades de nuestros agentes en el terreno para garantizar que cuenten con las herramientas y el equipo necesarios para arrestar y deportar de forma segura a los inmigrantes ilegales con antecedentes penales”, declaró el Departamento de Seguridad Nacional en su comunicado.
La polémica en torno al ICE también se ha relacionado con dos tiroteos mortales contra los migrantes Lorenzo Salgado Araujo, mexicano, y Johan Durán, colombiano, ocurridos después de controles de tráfico en Texas y Maine, respectivamente. Estos casos se sumaron a las protestas contra ICE registradas a comienzos de 2026 tras las muertes de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos migratorios en Minneapolis: Renee Nicole Good, de 37 años, quien murió el 7 de enero tras recibir disparos de un agente federal, y Alex Pretti, enfermero de 37 años, quien murió el 24 de enero durante un enfrentamiento con agentes de inmigración.
Con información de EFE




