Colombia dio un nuevo giro a su estrategia de seguridad al autorizar operativos militares conjuntos con Estados Unidos dentro de su territorio para combatir a organizaciones dedicadas al narcotráfico y el llamado narcoterrorismo.
El anuncio fue realizado este miércoles por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, durante una reunión de la coalición Escudo de las Américas celebrada en Panamá. Con esta decisión, el gobierno del recién asumido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, estrecha todavía más su cooperación militar con Washington.
La incorporación de Colombia a esta estrategia representa un cambio respecto a la política del gobierno de Gustavo Petro, quien durante su administración privilegió negociaciones con grupos armados ilegales.
De la Espriella, quien asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto, había anunciado desde antes de tomar posesión que Colombia se integraría al Escudo de las Américas y que endurecería la ofensiva contra las organizaciones criminales.
¿Qué es el Escudo de las Américas?
El Escudo de las Américas, conocido oficialmente como Americas Counter-Cartel Coalition (A3C), es una iniciativa de seguridad impulsada por la administración de Donald Trump para coordinar a gobiernos del continente en la lucha contra los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales.

La coalición contempla intercambio de inteligencia, cooperación policial y militar y operaciones coordinadas contra las estructuras dedicadas al narcotráfico. La llegada de Colombia tiene especial relevancia debido al peso del país en la producción mundial de cocaína y a la presencia de numerosos grupos armados vinculados con el tráfico de drogas.
El gobierno estadounidense también ha comprometido mil millones de dólares en asistencia de seguridad para Colombia, como parte del fortalecimiento de la cooperación bilateral en esta materia.
Un cambio de rumbo para Colombia
La decisión coloca a Colombia en una posición mucho más cercana a la estrategia de seguridad promovida por Washington en América Latina.
Hegseth destacó que la incorporación colombiana permitirá llevar la cooperación militar entre ambos países a un nuevo nivel, mientras que De la Espriella ha prometido una política de mano dura contra los grupos armados y las organizaciones dedicadas al narcotráfico.

El movimiento también adquiere una dimensión geopolítica. La administración Trump ha presentado esta política como una forma de reforzar la seguridad del hemisferio occidental y contener amenazas transnacionales, mientras sus críticos advierten sobre los riesgos que una mayor participación militar estadounidense puede representar para la soberanía de los países aliados.
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Con Colombia dentro del Escudo de las Américas, Washington suma a un socio estratégico que durante décadas ha sido uno de sus principales aliados en la lucha antidrogas, pero que ahora enfrentará ese combate bajo una estrategia regional con una participación militar estadounidense más directa.




