El cierre de la Copa del Mundo volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la inteligencia emocional, la tolerancia a la frustración y el juego limpio, luego de las reacciones de algunos integrantes y aficionados de la selección de Argentina tras la derrota en la final ante España.
Durante una mesa de análisis en Proyecto Puente, especialistas en psicología y desarrollo humano coincidieron en que las conductas antideportivas no pueden justificarse por la pasión del futbol y advirtieron sobre el impacto que estos comportamientos tienen en millones de niños y jóvenes que siguen este tipo de competencias.
Mariel Montes, quien presenció el ambiente previo y posterior a la final en Madrid, señaló que durante los días previos observó poca presencia de aficionados españoles en las zonas de reunión debido al temor por la convivencia con algunos seguidores argentinos. Además, afirmó que tras la final se percibió una tristeza colectiva entre la afición argentina y recordó que en redes sociales circularon imágenes que generaron polémica por la actitud de algunos jugadores durante la premiación.
La especialista explicó que la psicología del deporte trabaja la regulación emocional para que los atletas comprendan que cada partido es un evento aislado y no una representación total de su vida. Citó el ejemplo de Cristiano Ronaldo y del cuerpo técnico argentino, quienes en distintas ocasiones han señalado que el futbol es solo un juego y que, al terminar el encuentro, la vida continúa fuera de la cancha.
Asimismo, subrayó que los deportes de alto rendimiento ayudan a desarrollar resiliencia y fortaleza mental, pero enfatizó que estas habilidades deben ir acompañadas de una responsabilidad institucional para evitar conductas antideportivas. Añadió que la audiencia española esperaba un pronunciamiento de la FIFA sobre los hechos registrados durante la final.
Leer también: Nuevo vuelo Hermosillo-AIFA con Mexicana impulsará turismo de Sonora: Roberto Gradillas
Por su parte, Carolina Burgos consideró que la pasión por el futbol no justifica las agresiones y llamó a fortalecer la inteligencia emocional desde el hogar. Señaló que el deporte debe fomentar valores como la disciplina, el respeto, la solidaridad y el trabajo en equipo, además de enseñar a los niños a reconocer y expresar sus emociones tras una derrota.
La especialista destacó la importancia de validar los sentimientos de los menores cuando pierden un partido o ven caer a su equipo favorito, en lugar de reprimir sus emociones. “Si quieres llorar es válido, puedes llorar”, comentó al compartir una experiencia con uno de sus hijos durante la final del Mundial.
En tanto, Guillermo Aguirre explicó que la tolerancia a la frustración es una habilidad que se aprende y se fortalece desde la infancia. Indicó que la manera en que los adultos reaccionan ante una derrota influye directamente en el comportamiento de los menores, por lo que recomendó reconocer el esfuerzo por encima del resultado, permitir que los hijos enfrenten las consecuencias de sus errores y evitar ridiculizar las derrotas.
Los participantes coincidieron en que el desenlace del Mundial representó una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del juego limpio, el respeto al rival y la responsabilidad que tienen jugadores, entrenadores, instituciones y familias para promover una cultura deportiva basada en la convivencia y la inteligencia emocional.




