La FIFA abrió una investigación disciplinaria por los incidentes ocurridos al término de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, luego de que jugadores e integrantes del cuerpo técnico de la Albiceleste protagonizaran agresiones contra futbolistas del equipo español una vez concluido el encuentro disputado en el MetLife Stadium de Nueva York.
Tras el silbatazo final del árbitro Slavko Vincic, cuando los jugadores españoles se disponían a celebrar el campeonato, Nahuel Molina y Leandro Paredes protagonizaron una serie de incidentes sobre el terreno de juego.
De acuerdo con la información, Molina golpeó a Rodri cuando el mediocampista corría a reunirse con sus compañeros, mientras que Paredes agredió primero a Eric García y posteriormente a Gavi, quien intervino para defender a su compañero.
Los altercados también involucraron a Roberto Fabián Ayala, integrante del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni, quien presuntamente agredió a Dani Olmo durante la trifulca registrada segundos después del final del partido.
Ante estos hechos, la FIFA designó a un inspector disciplinario para analizar el comportamiento de los futbolistas e integrantes de la selección argentina y determinar si procede imponer sanciones.
El organismo ya cuenta con los reportes del árbitro Slavko Vincic y de los delegados del encuentro, mientras que la resolución podría emitirse en un plazo de entre 15 y 20 días, de acuerdo con antecedentes de procesos similares.
Uno de los casos más recordados en la historia de los mundiales ocurrió en Brasil 2014, cuando Luis Suárez mordió al defensor italiano Giorgio Chiellini durante un partido de la fase de grupos.
Aunque la acción no fue sancionada en el campo, la FIFA inició un procedimiento disciplinario de oficio y, dos días después, impuso al delantero uruguayo una suspensión de nueve partidos con su selección, cuatro meses de inhabilitación para cualquier actividad relacionada con el futbol y una multa de 82 mil euros.
La severidad de aquella sanción también tomó en cuenta que Suárez ya había protagonizado incidentes similares durante su paso por el Ajax y el Liverpool.
Ese castigo incluso retrasó su debut con el Barcelona, ya que no pudo disputar un encuentro oficial con el club hasta octubre de 2014.
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El antecedente es considerado una referencia para el actual proceso disciplinario, por lo que los jugadores argentinos investigados podrían enfrentar sanciones deportivas si la FIFA determina que incurrieron en conductas violentas durante los hechos ocurridos tras la final frente a España.
Con información de El País








