El avión que trasladó a Ismael “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, desde México hacia Estados Unidos, donde ambos fueron detenidos, fue exhibido esta semana en el War Eagles Air Museum, en Santa Teresa, Nuevo México, tras ser donado por el FBI.
La aeronave, un Beechcraft King Air 200 modelo 1976, forma parte ahora de la colección del museo ubicado en el aeropuerto del condado de Doña Ana, cerca de El Paso, Texas. La exhibición incluye material sobre su papel en el operativo del 25 de julio de 2024, cuando ambos capos fueron arrestados al aterrizar en Santa Teresa.
De acuerdo con la información difundida por el FBI, el avión presenta una historia marcada por modificaciones y uso irregular, lo que impide su operación comercial o su comercialización en Estados Unidos, razón por la cual fue donado.

Durante la presentación, la directora del museo, Vanessa Martínez, afirmó que la aeronave “demuestra cómo la aviación puede ser explotada por organizaciones criminales” y cómo la coordinación de las autoridades permite frenar esas actividades, además de subrayar la importancia de la vigilancia en el sector aeronáutico.
El caso del traslado de Ismael “El Mayo” Zambada ha estado rodeado de versiones encontradas. Según la fiscalía estadounidense y una carta atribuida al propio capo, habría sido engañado y llevado por la fuerza desde Culiacán a territorio estadounidense por Guzmán López. Sin embargo, persisten interrogantes sobre la operación, incluyendo el papel exacto de las autoridades estadounidenses.
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En contraste, versiones periodísticas y narraciones del propio Zambada señalan que fue convocado a una reunión en Sinaloa que terminó en su sometimiento y traslado forzado a bordo del avión, donde posteriormente aterrizó en Santa Teresa, con presencia de agentes federales.
El FBI informó que la aeronave tenía múltiples alteraciones: el número de serie original fue modificado, la matrícula N287KA estaba clonada y el número real identificado fue BB-191. También se detectaron cambios estructurales, ausencia de registros de mantenimiento y modificaciones en sistemas esenciales.
Entre las anomalías, la agencia señaló la falta del transmisor de localización de emergencia, alteraciones en la aviónica, cableado modificado en sistemas de combustible, así como intervenciones en cabina, motores, alas y compartimentos internos. Estas condiciones reforzaron la decisión de mantenerla fuera de operación.

Durante el evento también se mostraron imágenes del momento en que los dos acusados descendieron de la aeronave bajo custodia federal. Ambos se han declarado culpables de delitos de narcotráfico y enfrentan procesos judiciales con audiencias de sentencia programadas para julio y agosto.
Finalmente, el caso continúa generando cuestionamientos sobre la operación que permitió su captura, en particular respecto al nivel de participación de agencias estadounidenses y la falta de información completa sobre el operativo, un punto que ha sido reclamado por autoridades mexicanas.



