
Por Miguel Sesma Quibrera
Como ciudadanía, es relativamente fácil medir si los servicios públicos municipales de alumbrado, agua potable o drenaje son eficientes: basta con abrir la llave para ver si sale agua o constatar que las aguas negras no corran por las calles. Sin embargo, evaluar el servicio de seguridad pública no es tan sencillo.
Ante la crisis de violencia que vive el país, los indicadores para medir la eficiencia de los gobiernos y sus corporaciones policiales se han centrado equivocadamente en delitos de alto impacto, como homicidios, secuestros, extorsiones o violaciones. Estos delitos poco o nada tienen que ver con las funciones de las policías preventivas municipales; a pesar de ello, estas corporaciones pagan un costo de percepción ciudadana que no les corresponde.
Esto nos obliga a plantearnos dos preguntas clave: ¿Cómo miden los ciudadanos la prestación del servicio de seguridad pública municipal? ¿Los indicadores actuales son los correctos para evaluar su eficiencia?
Primero, debe quedar claro que la seguridad pública —específicamente la policía preventiva y el tránsito— es un servicio público que los municipios están obligados a dar, al igual que la recolección de basura o el agua potable, etc. [115 CPEUM].
Actualmente, este servicio se mide bajo tres esquemas que presentan serias fallas:
- Incidencia delictiva (datos duros): Se basa en carpetas de investigación. Es una medición deficiente debido a la enorme cifra negra (delitos que no se denuncian).
- Percepción ciudadana: Refleja el miedo de la gente y evalúa a las policías. No obstante, es un indicador que los políticos suelen manipular y, lo más importante, no distingue qué nivel de gobierno es el verdadero responsable del éxito o del fracaso. Un ejemplo clásico es la fluctuación de los delitos de alto impacto o del fuero común, donde nunca queda claro si el resultado positivo se debe al esfuerzo institucional o a las dinámicas internas del crimen organizado (Pax narca).
- Desempeño y capacidad policial: Desde mi punto de vista, este es el indicador más importante para conocer el estatus real de una corporación, pero es el menos tomado en cuenta por la sociedad y los medios de comunicación. Aquí es donde debemos ser más precisos.
Para mí, existen dos indicadores que deberían ser la base de todo el sistema de evaluación. Ambos permiten detectar el desempeño real de la organización y sus áreas de oportunidad urgentes para mejorar el servicio:
- Atención a la llamada de auxilio y tiempo de reacción: ¿Cuánto tarda la policía en llegar cuando se le necesita?
- Calidad en la elaboración del Informe Policial Homologado (IPH): Una buena redacción permite crear una carpeta de investigación robusta, evitando que los casos se caigan en las instancias de procuración y administración de justicia; y con ello, ser un indicador de la capacidad de esas instancias para acelerar o ralentizar los procesos de investigación o justicia. Urge poner la lupa en esas otras instancias que por lo general pasan desapercibidas, ante el énfasis que los indicadores actuales ponen a las policías de todos los niveles de gobierno.
Si tomamos como base estos dos puntos (los cuales son indicadores de eficiencia duros relacionados con una organización en concreto), podremos ver la verdadera capacidad del estado de fuerza y la fortaleza institucional (como salarios y prestaciones) de la que adolece una organización para prestar el servicio de manera eficiente a su comunidad y actuar en consecuencia.
Esta forma de evaluar es el antídoto para no caer en la simplificación de medición de la estrategia de seguridad nacional. Evita la confusión de “qué le toca a quién” y, sobre todo, impide que las corporaciones que sí trabajan bien paguen injustamente por las que lo hacen mal.
Desde la organización Hermosillo ¿Cómo Vamos? discutimos estos temas de manera constante. Buscamos mejores herramientas de medición para que la ciudadanía conozca la realidad de sus servicios públicos, siempre desde una postura propositiva donde la presión ciudadana impulse la mejora de nuestras autoridades.
El autor es Licenciado en Derecho e Integrante de la Mesa de Seguridad Ciudadana de Hermosillo ¿Cómo Vamos?



