Ocho manifestantes fueron condenados a largas penas de prisión federal tras un tiroteo ocurrido el 4 de julio del año pasado afuera de un centro de detención migratoria en Texas.
El principal acusado, Benjamin Song, recibió 100 años de prisión federal luego de ser declarado culpable en marzo de intento de asesinato, tras ser señalado de abrir fuego y herir a un policía en el Centro de Detención Prairieland, en Alvarado.
Los otros siete implicados fueron sentenciados a penas que van de 30 a 70 años de prisión federal.
El abogado de Song, Philip Hayes, criticó la decisión judicial y afirmó que su cliente apelará la sentencia.
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“Nuestro problema con este caso siempre ha sido que esto no es un grupo de terroristas. Esto es un grupo de chicos y jóvenes adultos que de verdad tienen un gran corazón y realmente querían que se escuchara su voz. Nunca se pretendió que nadie resultara herido. Nunca se pretendió que hubiera disparos”, declaró el abogado de Song, Philip Hayes, fuera del tribunal federal en Fort Worth.
También describió a Song como “un ex marine” y “buen estudiante”, al considerar que el castigo fue excesivo.
Los fiscales sostienen que los ocho sentenciados son miembros de antifa, aunque los acusados lo niegan y aseguran que participaron en la protesta para apoyar a migrantes detenidos.
El caso ha generado debate en torno a la libertad de expresión y el derecho a la protesta, protegidos por la Primera Enmienda en Estados Unidos.



