La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, informó sobre la desclasificación de documentos que, según afirmó, evidencian el financiamiento por parte del gobierno estadounidense de más de 120 biolaboratorios ubicados en más de 30 países alrededor del mundo.
De acuerdo con la funcionaria, entre las instalaciones identificadas se encuentran laboratorios ubicados en Ucrania, algunos de los cuales habrían sido considerados vulnerables debido al conflicto armado entre Rusia y Ucrania. Gabbard señaló que reportes previos de la comunidad de inteligencia advertían sobre la presencia de patógenos peligrosos en determinadas instalaciones financiadas por Estados Unidos y el riesgo de que fueran dañadas, capturadas o comprometidas durante la guerra.


La titular de Inteligencia sostuvo que la información relacionada con la existencia, ubicación y financiamiento de estos laboratorios no había sido difundida ampliamente y acusó a actores políticos y funcionarios de minimizar o negar previamente estos programas.
Según la declaración oficial, varios de estos centros de investigación participan o participaron en estudios relacionados con patógenos altamente contagiosos y peligrosos. El comunicado también menciona que algunas investigaciones podrían haber incluido trabajos catalogados como “Gain-of-Function” (ganancia de función), una práctica científica que modifica microorganismos para estudiar su comportamiento, transmisibilidad o potencial impacto en la salud.

Gabbard vinculó esta revelación con la política impulsada por el presidente Donald Trump, quien firmó una orden ejecutiva destinada a poner fin al financiamiento federal de investigaciones de ganancia de función en el extranjero, argumentando riesgos para la seguridad sanitaria.
“Políticos, supuestos expertos en salud como el doctor Fauci y miembros del equipo de seguridad nacional de la administración Biden mintieron al pueblo estadounidense sobre la existencia de biolaboratorios financiados por Estados Unidos y amenazaron a quienes intentaron exponer la verdad”, afirmó Gabbard en el comunicado.
La funcionaria anunció además nuevas directrices para la comunidad de inteligencia con el objetivo de ampliar la recopilación de información sobre estos laboratorios y sus actividades. Según explicó, los primeros reportes obtenidos bajo estas nuevas instrucciones ya han generado cuestionamientos relacionados con ensayos clínicos en desarrollo, así como preocupaciones de carácter ético, financiero y de seguridad nacional.
Las declaraciones reavivan un debate que ha permanecido presente desde la pandemia de COVID-19 sobre la supervisión internacional de investigaciones biológicas de alto riesgo, la transparencia gubernamental y los mecanismos de control aplicados a laboratorios que trabajan con agentes patógenos potencialmente peligrosos.


