La reciente presentación del vehículo eléctrico Olinia ha generado expectativas sobre el desarrollo de una industria automotriz nacional; sin embargo, especialistas advierten que aún existen desafíos importantes antes de que el proyecto pueda considerarse apto para circular de manera masiva en las calles y carreteras de México.
Durante una entrevista, el ingeniero sonorense Marco Gaxiola, especialista en vehículos eléctricos y pionero en la conversión de autos de combustión a eléctricos en Sonora, calificó el proyecto como una iniciativa positiva, aunque señaló que todavía requiere superar diversas pruebas de seguridad y confiabilidad.
“Es un gran reto, es una excelente iniciativa, es de aplaudirle. Sin embargo, desde que la presidenta anunció este proyecto originalmente a lo que se ha venido convirtiendo y lo que presentó ayer, sí es algo delicado porque entrar en la industria automotriz y meter una familia dentro de un vehículo implica asegurar su integridad”, explicó.
El especialista destacó que lo mostrado hasta ahora corresponde a un prototipo, una etapa inicial que aún debe someterse a procesos rigurosos de evaluación antes de llegar a las calles.
Uno de los principales puntos que observó tiene que ver con la estructura del vehículo y su capacidad de respuesta ante accidentes.

“Si este auto está involucrado en una colisión a 50 kilómetros por hora, puede ser fatal”, advirtió.
Gaxiola explicó que los vehículos modernos incorporan zonas de deformación diseñadas para absorber la energía de un impacto, así como estructuras rígidas que protegen a los ocupantes durante un choque. A su juicio, será fundamental que Olinia demuestre que cumple con estos estándares mediante pruebas certificadas.
Otro aspecto que llamó su atención fue la ubicación de las baterías, las cuales, según las imágenes difundidas, estarían colocadas en la parte trasera del vehículo.
“Si hay un impacto por alcance, lo primero que se impacta es la batería y pues no sería algo grato tampoco”, comentó.
El ingeniero recordó que fabricantes internacionales como Ford, General Motors y otras armadoras invierten miles de millones de dólares y varios años en el desarrollo de cada nuevo modelo, debido a la complejidad de los procesos de diseño, validación, pruebas de seguridad y certificación.
“Una compañía automotriz tarda de cinco a siete años en lanzar un modelo nuevo. No se trata solamente de fabricar un prototipo, sino de asegurar que sea confiable, seguro y que cumpla con todas las regulaciones”, señaló.
Además de la seguridad estructural, indicó que todavía deben evaluarse aspectos relacionados con software, confiabilidad mecánica, comportamiento dinámico, manejo, ruido, durabilidad y resistencia de los componentes.

FOTO: CAMILA AYALA BENABIB / CUARTOSCURO.COM
A pesar de las observaciones, Gaxiola aclaró que el proyecto tiene potencial y podría funcionar en entornos controlados o de baja velocidad, aunque consideró que aún necesita mejoras importantes para operar en las condiciones que enfrentan diariamente las ciudades mexicanas.
“Si este auto está diseñado para ser metido a las calles de México, hay que hacer mucho trabajo en mejorarlo y asegurar que cumpla con cuestiones mínimas de seguridad”, afirmó.
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La presentación de Olinia forma parte de la estrategia federal para impulsar la movilidad eléctrica y desarrollar tecnología automotriz nacional, un objetivo que especialistas consideran viable siempre y cuando se acompañe de procesos de ingeniería, certificación y pruebas comparables a los estándares internacionales.


