Hermosillo, Sonora.- “Parecía una maquila, el doctor hacía dos o tres preguntas y apretaba el suero”, contó Zulema, familiar de un paciente que recibió suero intravenoso en la clínica relacionada con ocho fallecimientos en Hermosillo.
Acudieron por recomendación de amigos, como muchos otros casos que hoy se comparten en redes sociales. Escuchar historias de mejoría y ver resultados en conocidos fue generando una confianza casi inmediata en estos tratamientos, incluso en otras clínicas.
🚨‼️ OJO: Así es por dentro la "CLÍNICA" en #Cajeme de "sueros vitaminados" del doctor responsable de suministrar dosis que causaron la MUERTE de 8 personas en #Hermosillo.
— Luis Alberto Medina (@elalbertomedina) April 8, 2026
Una reducida recepción y dos pequeños cuartos con sillones reclinables, abanico y minisplit son las… pic.twitter.com/vlfyRH9OEx
Aunque no siempre había un diagnóstico claro, la repetición de testimonios positivos reforzó la idea de que eran una solución rápida para distintos malestares.
Sobre esto, especialistas explican el efecto placebo: cuando una persona siente mejoría por la expectativa de recibir un tratamiento, más que por un efecto comprobado. Este fenómeno podría ayudar a entender por qué algunos pacientes decían sentirse mejor tras las aplicaciones, aun sin respaldo médico sólido.
La psicóloga Mariel Montes compartió que el efecto placebo ocurre cuando una persona muestra una mejoría, pero no por el tratamiento en sí, sino porque desde el cerebro se crea la idea y la percepción que está haciendo algo bueno, invirtiendo en su salud.
En el contexto de los casos de sueros vitaminados, señaló que es importante hablar de qué prometían a las personas desde lo psicológico: un boost de energía, desintoxicación, mayor inmunidad o refuerzo.

“¿Qué pasa cuando nosotros nos dejamos llevar por testimonios de personas que tienen diferente género, edad, una genética distinta, el estilo de vida, alimentación? ¿Cómo creen que nos van a funcionar las mismas cosas?
Muchas veces los médicos recetan un antibiótico y a otros algo diferente, porque el cuerpo no lo recibe de igual manera entre una persona y otra”.
Agregó, “el hecho de creer o dejarnos llevar por la invitación a este tipo de tratamientos, primero que nada retrasa nuestros diagnósticos y lo estamos ignorando, nos generan una falsa seguridad, atienden desde la clandestinidad, medicaliza lo que tiene que ser autocuidado cotidiano”.
Mientras tanto, Jesús Sánchez Colin, médico especialista en infectología, comentó que el efecto placebo es muy utilizado en la medicina pero en un espacio controlado y con el consentimiento de los pacientes, como de parte de investigaciones experimentales.
“Estos estudios, donde se usan placebos, tienen el objetivo de medir la eficacia y la seguridad del medicamento antes de que lo tome la mayoría de la gente, pero es un ambiente controlado y seguro para el paciente.
No son estudios donde solo agarras a un grupo de gente y les empiezas a dar medicamento, eso tiene que pasar por comités de ética, regulaciones sanitaria, los pacientes tienen que estar de acuerdo y firman avisos de confidencialidad y cartas donde ellos, por voluntad propia, están participando en los estudios para medir el efecto placebo”.

Fuera de esos ámbitos, a lo largo del tiempo, han existido modas de supuestas sustancias milagrosas que curan muchas cosas, y la gente tiene la sensación de que sucedió, es algo que comúnmente se da, comentó Sánchez Colin.
Para Zulema y su expareja la historia fue un poco distinta y decidieron abandonar las sesiones de suero intravenoso porque no vieron resultados, las visitas eran constantes pero la mejoría no llegó.
Algunos de sus conocidos dejaron de visitar la clínica del doctor Maximiano ‘N’ por otros motivos, como las condiciones poco estéticas e higiénicas, características que han sido repetidas por varios de los pacientes que recibían el mismo tratamiento.

