Hermosillo, Sonora.- Después de dudarlo por un tiempo y tras la insistencia de sus conocidos, Julio acudió a recibir sueros vitaminados intravenosos al mismo consultorio al que acudieron seis personas que posteriormente fallecieron, en Hermosillo.
Fue a recibir atención una vez. Volvió una segunda vez. La tercera vez fue la que le hizo no querer volver. El suero lo hizo caer en un sueño profundo y se acabó el líquido, provocando un reflujo de sangre, sin que alguna enfermera se percatara de lo sucedido, hasta que otra paciente le alertó.
Al entrar al lugar, la primera ocasión, vio muchos cuadros colgados, pero la mayoría de ellos eran certificaciones de seminarios de medicina estética.
El ambiente parecía muy natural, con plantas, una fuente y murales, aunque recuerda la gran cantidad de mosquitos que le hicieron temer una infección de dengue, zika o alguna otra enfermedad.
“Llegó mi turno de entrar con el doctor e inmediatamente me puse nervioso. Traía puesto como un mandil de plástico transparente lleno de polvo blanco y con una jeringota de esas como para rellenar pavos, preparaba todos los sueros”, compartió.
Durante la visita, notó varias situaciones que encendieron las alertas: el doctor le dijo que haría que “dejara” los antidepresivos y antiepilépticos, las enfermeras consumían alimentos mientras canalizaban a los pacientes, creando posibles focos de contaminación entre las personas que se encontraban recibiendo atención.
Otro de los elementos que le llamó la atención fue la presencia de menores de edad recibiendo este tipo de tratamientos dentro del mismo espacio. “También me sorprendió ver niños canalizados. O sea, no ma…, padres de familia vayan con un pediatra”, expresó.
Julio explicó que, pese a sus dudas iniciales sobre la efectividad de estos tratamientos, decidió aplicarse los sueros debido a recomendaciones de familiares, quienes incluso se ofrecieron a cubrir el costo, motivados por la intención de ayudarle ante problemas de salud física y emocional que atravesaba.
Durante su atención, también le realizaron una extracción de sangre con la intención de aplicar posteriormente tratamientos como plasma rico en plaquetas o células madre, procedimientos sobre los que dijo no haber recibido información clara.
Tras conocer los casos de personas fallecidas vinculadas al mismo consultorio, decidió esperar antes de compartir su experiencia públicamente. Sin embargo, optó por hacerlo ante lo que consideró coincidencias preocupantes.
“No quería emitir juicios antes de tiempo. Quería esperarme a ver los resultados de las investigaciones de las autoridades, pero se me hace demasiada coincidencia todo lo que está pasando. Y no está de más que mi testimonio le sirva a más gente”, comentó.
La última aplicación ocurrió hace dos semanas, por lo que, entre un poco de nervios, Julio espera no tener ninguna complicación.
“No desconfíen de su intuición, incluso cuando todo el mundo esté en contra”, finalizó en su publicación.


