En medio del proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el sector empresarial estadounidense en el país planteó la creación de un mecanismo paralelo en materia de seguridad, al considerar que este componente resulta clave para la estabilidad de las inversiones en la región.
El planteamiento fue expuesto por Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, quien también advirtió que existe una probabilidad significativa de que el acuerdo comercial evolucione hacia un esquema bilateral entre México y Estados Unidos, dejando fuera a Canadá.
Aunque estimó este escenario en alrededor del 40%, señaló que su viabilidad dependerá del contexto político en Washington, donde factores como la agenda legislativa y los tiempos electorales podrían acelerar definiciones.
En su análisis, el dirigente empresarial sostuvo que el principal interés del sector privado es garantizar un entorno de certeza jurídica que permita sostener inversiones de largo plazo, especialmente en áreas estratégicas como energía, manufactura avanzada y tecnología, además de consolidar cadenas de suministro más resilientes en Norteamérica.
Respecto a la seguridad, reconoció avances recientes en México, pero advirtió que persisten retos estructurales que impactan directamente en la operación empresarial.
“México ha registrado avances espectaculares”, señaló, aunque matizó que el rezago histórico implica que apenas se está “tocando la superficie”.
Desde esta perspectiva, propuso separar el tema de seguridad del tratado comercial para evitar que complique su revisión y, al mismo tiempo, atender problemáticas específicas como las extorsiones y los robos en carreteras, considerados focos críticos para la actividad productiva.
El líder empresarial también defendió la necesidad de preservar condiciones de libre comercio, incluyendo la continuidad de aranceles cero en sectores clave como el acero, así como la modernización de disposiciones relacionadas con comercio digital y servicios financieros.
En cuanto al panorama global, subrayó que las tensiones en Medio Oriente y su impacto en los energéticos obligan a la región a fortalecer su autosuficiencia, particularmente en industrias como la automotriz, los semiconductores y la energía.
Sobre este último sector, afirmó que México enfrenta una oportunidad relevante para atraer inversión privada y detonar su potencial.
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Finalmente, apuntó que el calendario político en Estados Unidos, incluidas las elecciones intermedias de 2026, añade presión para definir con mayor rapidez el rumbo del acuerdo comercial en la región.
Con información de EFE


