Ciudad Obregón, Sonora.- Entre el aroma del pan recién horneado y el dulce olor del azúcar creció Alejandro Ortega Romero, quien hoy, a sus 68 años, celebra cinco décadas dedicadas al noble oficio de la panadería, profesión que no solo le dio sustento, sino que también le permitió sacar adelante a su familia, siguiendo las enseñanzas de su padre.
Entrevistado mientras elaboraba el delicioso pan, Don Alejandro procreó cuatro hijos junto a su amada esposa Rosalinda Melecio: Alejandro, Edgar Iván, César Isaac y Viviana Alejandra. Aunque Rosalinda falleció hace ocho años, él la recuerda con profunda emoción, pues fue siempre su compañera y su mayor apoyo en la vida y en el trabajo.

LA HERENCIA DE SU PADRE Y EL INICIO DE UNA TRADICIÓN
La historia comenzó con su padre, don Manuel Ortega, originario de Phoenix, Arizona, quien llegó a Ciudad Obregón tras casarse con una mujer sinaloense. En 1947 fundó la panificadora Gloria, que más tarde se convertiría en la conocida panadería Pan Rico.
El negocio, ubicado sobre la calle No Reelección, casi esquina con Tabasco, en el centro de la ciudad, fue el lugar donde Alejandro aprendió desde muy pequeño.
A los ocho años ya sabía elaborar pan; su favorito siempre fue el tradicional pan de concha. Sin imaginarlo, aquel niño terminaría heredando la pasión y la responsabilidad de continuar el legado familiar.
Antes de morir, su padre le dejó un consejo que marcaría su vida: ser constante y ver la panadería no solo como un medio para comer, sino como un verdadero negocio que requería dedicación y disciplina.

EL TRABAJO QUE SACÓ ADELANTE A SU FAMILIA
Gracias al esfuerzo diario entre hornos, harina y largas jornadas de madrugada, don Alejandro logró dar estudios a sus cuatro hijos.
Con lágrimas en los ojos, recuerda también a Rosalinda, su esposa, quien fue su brazo derecho durante muchos años en el negocio familiar al impregnar dotes de repostería en la fabricación de los panes.
Su partida dejó un gran vacío, pero también recuerdos imborrables de amor, trabajo y compañerismo.
COMPARTIÓ SU RECETA A UN JOVEN Y HOY TIENE UNA PANADERÍA MUY GRANDE EN SINALOA
Don Alejandro también cree firmemente en compartir lo que sabe. Hace años, un joven llamado Jorge solía deambular por la colonia sin rumbo fijo. Él decidió invitarlo a la panadería y enseñarle el oficio. El muchacho aprendió durante un año y luego se mudó a Sinaloa para cuidar a su madre. Con el tiempo, abrió una panadería que hoy es un gran negocio.
“Yo le transmití el conocimiento y el amor al trabajo”, comenta con orgullo.

PEDRO INFANTE PROBÓ EL PAN QUE ELABORABA SU PADRE
Cuando su padre tenía la panadería en la calle Puebla, el legendario cantante y actor Pedro Infante llegó a comprar pan, un recuerdo que quedó grabado en su memoria.
Además, compartió que los que sí conoció porque fueron a comprarle pan fue a los boxeadores ‘Zurdo’ Ramírez y el ‘Púas’ Olivares.
SU PADRE ELABORÓ EL PRIMER PAN PARA HOT DOG EN CIUDAD OBREGÓN
Entre las historias que también conserva con orgullo está la de su padre, quien fue el primero en elaborar pan para hot dogs en Ciudad Obregón. Todo comenzó cuando un comerciante del Chinal le pidió crear un pan que resistiera el vapor sin deshacerse. Tras varias pruebas, don Manuel logró la receta perfecta que hoy forma parte de la tradición panadera de la ciudad.
Hoy, don Alejandro invita a la comunidad a seguir disfrutando del pan tradicional elaborado con masa madre, tal como se hacía antes para probar las conchitas, las pitayas, los elotes, los soles, las empanadas de piña, los picones, las arepas, además de las roscas, el pan de muerto y el pan de medias noches que elaboran según la temporada.
Con humildad reconoce que al principio cometió errores, pero con paciencia fue perfeccionando la técnica.


