Hermosillo, Sonora.- En los primeros dos meses de 2026, se recibieron a través del 911 un total de 62 llamadas por riñas en Hermosillo; la mayoría se trató de problemas vecinales menores.
La Policía Municipal informó que 60 de estos casos se resolvieron presentando a los responsables ante un juez cívico para recibir una amonestación o iniciar una conciliación, y solo dos fueron detenidos por tratarse de casos con lesiones graves.
Una vez más, se ha puesto sobre la mesa el tema de la convivencia social, el respeto a los vecinos, la formación de hijos respetuosos desde el hogar y la importancia de ver más allá del problema, identificar la raíz y comprender qué podría estar detonando estas situaciones.
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Marco Paz Pellat, vocero de los comités ciudadanos de Seguridad Pública en Sonora, señaló que este fenómeno no debe simplificarse ni etiquetarse de manera reduccionista, ya que responde a causas más profundas que deben analizarse con mayor responsabilidad social.
“Tenemos que entender que este tipo de violencia se genera principalmente los fines de semana entre vecinos y tiene que ver con un tema más de fondo: una violencia que no estamos atendiendo con oportunidad.
Tiene que ver con dos causas: una, la disfuncionalidad que se está viendo en los hogares por las presiones económicas, donde ambos cónyuges tienen que trabajar y, a veces, hay poco tiempo para atender a los hijos”.
Agregó, “pero la más grave es la relacionada con las adicciones y la falta de respeto a los vecinos. Ahí está el 90 por ciento de los casos: personas que exageran en el consumo de alcohol y, generalmente, en sus reuniones elevan el volumen, afectando la tranquilidad del vecino”.

Usualmente, dijo, se piensa en la “seguridad” como armamento y temas que tienen relación solo con las corporaciones policiacas, pero es un error. La seguridad debe abordarse desde el entorno familiar: ¿qué pasa los fines de semana cuando el alcohol llega a los hogares y se convierte en el inicio de cualquier conflicto?
“Tenemos que encontrar la causa raíz de la violencia, y eso está en nuestros hogares, no en la policía. A veces nos encanta culpar al gobierno y a las corporaciones policiacas para simplificar el tema y tomar distancia del problema.
Pero el incremento de la violencia en los hogares es consecuencia del alto consumo de alcohol, que degenera en la falta de respeto a los vecinos. Ahí están las principales llamadas al 911″.
Aseveró que “es un camino que no termina el fin de semana, es un camino que empieza cuando se incrementa la adicción y se acelera la entrada a otras drogas y a otros estatus de criminalidad”.


