En medio de la creciente tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que existe la posibilidad de abrir un canal de comunicación con la nueva dirigencia de Irán, conformada tras la muerte del ayatolá Ali Jameneí.
Desde su residencia en Mar-a-Lago y en entrevista telefónica con la revista The Atlantic, el mandatario aseguró que fue la parte iraní la que buscó el contacto.
“Querían hablar y accedí a hablar, así que íbamos a hablar con ellos. Tendrían que haberlo hecho antes. Deberían de haber cedido antes en algo que era muy práctico y fácil. Habían esperado demasiado”, declaró.
Aunque confirmó la disposición a dialogar, evitó precisar fechas sobre un eventual encuentro. “No puedo decirle eso”, respondió al ser cuestionado sobre si las conversaciones ocurrirían de inmediato.
El presidente también señaló que algunos de los interlocutores iraníes con los que Washington había negociado anteriormente fallecieron durante los recientes bombardeos realizados por fuerzas estadounidenses e israelíes.
“La mayoría de esa gente ya no estaba. Algunos de los que estábamos tratando ya no estaban porque había sido grande. Había sido un gran golpe”, sostuvo.
“Deberían de haberlo hecho antes. Se habían pasado de listos”, añadió.
Confianza en presión interna contra Teherán
Respecto a la campaña de bombardeos iniciada el sábado, Trump evitó definir su duración y el impacto que podría tener en el equilibrio político iraní. “Tenía que estudiar la situación cuando pasara. No se podía contestar a esa pregunta”, explicó.
Sin embargo, expresó optimismo sobre un eventual levantamiento interno contra la República Islámica. El mandatario mencionó celebraciones en territorio iraní y muestras de respaldo por parte de comunidades iraníes en ciudades estadounidenses como Nueva York y Los Ángeles.
“Sabían que era muy peligroso. Sabían que les había dicho que se quedaran todos en sus lugares. Creía que era un lugar muy peligroso en ese momento”, indicó.
“La gente estaba gritando en las calles con alegría, pero al mismo tiempo estaban cayendo muchas bombas”.
Repercusiones políticas y económicas
En el plano doméstico, el presidente descartó que la ofensiva militar tenga consecuencias en las elecciones de mitad de mandato programadas para noviembre. Además, defendió el desempeño económico de su gobierno.
“Teníamos la mejor economía que había tenido nunca el país. No se escuchaba más porque personas como usted no escribían sobre ello adecuadamente, pero la economía estaba para salirse por el tejado y en algunos casos ya lo había hecho”, afirmó.
Sobre el posible impacto en los mercados energéticos, consideró que el escenario pudo haber sido más adverso.
“Podría haber provocado un gran aumento del precio del petróleo si las cosas hubieran ido mal”, argumentó.
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“Veríamos lo que pasaba. La gente llevaba 47 años deseándolo. Llevaban 47 años asesinando a gente y ahora se les había vuelto en contra”, concluyó.
Con información de Europa Press


