Hermosillo, Sonora.- Febrero y Hermosillo ya roza los 38.5 grados. La Navidad fue cálida y el invierno prácticamente no existió. ¿Qué está pasando?
Para la doctora Diana Meza, especialista en geociencias, la respuesta es directa: el cambio climático ya está impactando de lleno a la capital sonorense.
El aumento global de temperatura, sumado al modelo urbano lleno de concreto —que convierte a la ciudad en una “isla de calor”—, está provocando inviernos cada vez más calientes y noches que ya no refrescan.
Pero hay algo más preocupante.
El calor intensifica la erosión en la costa agrícola. El viento arrastra polvo hacia la ciudad y, en estudios publicados en 2023, se detectaron 16 plaguicidas en techos de Hermosillo, incluso compuestos prohibidos desde los años 90. Aunque no hay una relación directa comprobada con enfermedades específicas, la literatura científica advierte riesgos.
La advertencia es clara: si no se aceleran medidas como reforestación estratégica, más áreas verdes y cambios en la forma de urbanizar, en ocho años Hermosillo podría volverse una ciudad muy complicada para vivir.
¿Qué tan grave es el panorama?
¿Qué estamos haciendo mal?
¿Estamos a tiempo de revertirlo?
La explicación completa y los datos están en la entrevista disponible en el canal de YouTube de Proyecto Puente.


