El Senado de Argentina convirtió en ley la denominada reforma de modernización laboral, una de las principales apuestas del Gobierno encabezado por Javier Milei. La iniciativa obtuvo 42 votos a favor, 28 negativos y dos abstenciones, y quedó sancionada tras haber sido avalada previamente por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.
El oficialismo logró su aprobación en sesiones extraordinarias, apoyado en nuevas mayorías surgidas luego de las elecciones legislativas de medio término.
El tratamiento parlamentario se desarrolló en un clima de tensión, con movilizaciones, paros y fuertes cuestionamientos de sindicatos y organizaciones sociales, que denuncian una pérdida de derechos laborales y un beneficio directo para el sector empresario.
La norma, compuesta por 218 artículos, introduce modificaciones en puntos sensibles del régimen laboral argentino:
HISTÓRICO.
— Javier Milei (@JMilei) February 28, 2026
Tenemos modernización laboral.
VLLC!
Indemnizaciones por despido
La ley mantiene la indemnización por despido sin causa, pero redefine su cálculo. Se excluyen conceptos como el aguinaldo, premios extraordinarios y bonos por objetivos, y se establece un tope equivalente a tres veces el salario promedio del convenio correspondiente.
Además, las pequeñas y medianas empresas podrán abonar las indemnizaciones hasta en 12 cuotas.
También se habilita la creación de fondos de cese laboral financiados con aportes patronales, una medida cuestionada por sectores sindicales que advierten sobre un eventual impacto en el sistema previsional.
Jornada laboral y flexibilidad
Se incorpora la figura del “banco de horas”, que permite compensar horas extras con descansos en lugar de pagos adicionales, respetando los límites legales de descanso y carga semanal.
La jornada laboral diaria podrá extenderse hasta 12 horas sin superar el máximo semanal previsto por la normativa anterior. Asimismo, se autoriza dividir las vacaciones en períodos no menores a siete días.
En empresas de hasta cinco empleados, el período de prueba podrá ampliarse hasta 12 meses.
Derecho a huelga y actividad sindical
La reforma amplía los sectores obligados a garantizar servicios mínimos durante huelgas, elevando el porcentaje de trabajadores que deben mantener tareas entre el 50% y el 75%, según la actividad.
Las asambleas en los lugares de trabajo requerirán autorización del empleador, y los bloqueos de empresas quedan tipificados como “injuria laboral grave”, causal de despido justificado.
No obstante, se mantienen durante dos años los aportes patronales a las obras sociales sindicales y la cuota sindical.
En cambio, se elimina la “ultractividad”, es decir, la vigencia automática de los convenios colectivos vencidos, dando prioridad a acuerdos por empresa.
Plataformas digitales y regularización
La ley crea la figura del trabajador independiente para el ámbito de plataformas y aplicaciones, permitiendo esquemas de contratación por prestación de servicios fuera de la ley de contrato de trabajo.
Además, elimina multas por irregularidades en el registro laboral, promoviendo procesos de formalización sin sanciones penales.
Un debate con antecedentes históricos
Las reformas laborales en Argentina tienen una larga trayectoria. Gran parte de los derechos laborales se consolidaron durante los gobiernos de Juan Domingo Perón. Posteriormente, la última dictadura iniciada en 1976 introdujo medidas de flexibilización.
La reforma más reciente antes de esta había sido aprobada en 2000. Durante la presidencia de Néstor Kirchner se impulsó una etapa de fortalecimiento de derechos laborales, mientras que Mauricio Macri promovió intentos de flexibilización sectorial.

¿Generará empleo?
El Gobierno sostiene que la meta principal es incentivar la creación de empleo formal y dinamizar la economía.
Sin embargo, especialistas como el abogado laboralista Jorge Fontán cuestionan esa premisa y argumentan que la generación de puestos de trabajo depende del crecimiento productivo y no exclusivamente de la reducción de costos laborales.
Con información de CNN Español


