El Papa León XIV pidió a los sacerdotes que no utilicen herramientas de inteligencia artificial para redactar sus homilías, al considerar que la predicación exige un trabajo personal que ninguna máquina puede suplir. El llamado se produjo durante un encuentro privado con el clero de la Diócesis de Roma, según informó Vatican News.
En la reunión, celebrada a puerta cerrada, el Pontífice sostuvo que la preparación de un sermón requiere reflexión, estudio y una vivencia concreta de la comunidad a la que se dirige. Subrayó que la elaboración de una homilía no puede reducirse a ensamblar frases correctas, ya que cada intervención nace de una responsabilidad pastoral que no se delega.
El Papa explicó que predicar implica transmitir una experiencia auténtica y no solo ordenar ideas con precisión formal. En ese sentido afirmó que “dar una homilía es compartir la fe”, y añadió que la inteligencia artificial “nunca podrá compartir la fe”. Con estas palabras remarcó que la autenticidad surge del recorrido interior de cada sacerdote y no de un texto generado por un programa.
También advirtió que recurrir a sistemas como ChatGPT representa una tentación que afecta el ejercicio intelectual del propio sacerdote. Insistió en que los fieles buscan reconocer en quien habla la huella de una vida concreta vinculada a Jesucristo, no un discurso genérico que podría pronunciarse en cualquier lugar.

Tecnología sí, pero con límites claros
La advertencia coincidió con otro anuncio realizado ese mismo día en el Vaticano: la presentación de un sistema de traducción automática capaz de adaptar textos litúrgicos a hasta 60 idiomas en tiempo real. La iniciativa busca facilitar la comprensión de contenidos religiosos en distintos contextos culturales.
Este contraste evidenció que la Iglesia no rechaza la tecnología en bloque, pero establece límites cuando se trata de la experiencia espiritual directa. El desafío de comunicar las enseñanzas bíblicas en la lengua de cada comunidad ha acompañado a la institución durante siglos, generando debates en distintas épocas.
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El diálogo entre el Papa León XIV y los sacerdotes incluyó cuatro preguntas y respuestas difundidas posteriormente. Durante el intercambio se abordaron asuntos relacionados con la orientación espiritual y el ejercicio del ministerio pastoral, entre ellos la recomendación expresa de no preparar homilías con inteligencia artificial.
La fe no se mide en seguidores
En el mismo contexto, el Pontífice alertó sobre el riesgo de confundir la vida real con la actividad en redes sociales. Señaló que existe una “ilusión en internet, en TikTok” que lleva a identificar seguidores y “me gusta” con una conexión espiritual auténtica.
Para reforzar su postura, recurrió a una comparación: “como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren”, aplicando esa imagen al ejercicio de la mente. Añadió que el cerebro necesita actividad constante y que la inteligencia debe ejercitarse para no perder capacidad.
Con esta reflexión, defendió que redactar personalmente una homilía mantiene viva la disciplina intelectual del sacerdote y evita delegar en una herramienta externa una tarea que forma parte esencial de su vocación.


