El escritor y poeta sonorense Miguel Manríquez Durán, originario de Guaymas, dejó un legado profundo en la literatura regional y en la investigación humanística. Nacido el 7 de septiembre de 1957, Manríquez Durán fue una de las voces más constantes en el estudio y difusión de la narrativa y la poesía del noroeste de México.
Su acercamiento a las letras comenzó desde la infancia, impulsado por un diccionario que recibió como regalo familiar y que marcó el inicio de una trayectoria dedicada a la lectura, la escritura y la docencia. Tras cursar estudios básicos en Guaymas y la preparatoria en Empalme, se trasladó a Hermosillo para formarse en Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora, donde desarrolló una tesis pionera sobre la narrativa sonorense del siglo XX.
Más adelante consolidó su perfil académico con una maestría en Ciencias Sociales en El Colegio de Sonora y un doctorado en Letras por la Universidad de Guadalajara, que obtuvo en 2005 con un estudio crítico sobre Incurable, del poeta David Huerta. Desde la década de los ochenta se integró como profesor-investigador a El Colegio de Sonora, institución donde también ocupó cargos directivos y fue referente en los estudios humanísticos.

Además de su labor docente, Miguel Manríquez tuvo una amplia participación en consejos editoriales, comités de evaluación cultural y jurados literarios, tanto a nivel estatal como nacional. Fue colaborador en medios impresos, productor de programas culturales en Radio Sonora y participante habitual en coloquios, simposios y festivales dedicados a la literatura y las ciencias sociales.
Como autor, dejó una obra diversa que abarca poesía, ensayo, narrativa y estudios culturales. Entre sus títulos más reconocidos se encuentran La Narrativa Sonorense 1930-1980, Rosita contra los Dinosaurios, Mientras llega la claridad, El aroma de la Tribu y Zarabanda, además de numerosos artículos publicados en periódicos y revistas culturales de todo el país.
Su trayectoria fue reconocida en distintas ocasiones, al obtener en tres momentos el primer lugar del Concurso del Libro Sonorense y al ganar el Primer Concurso de Poesía Sonorense en 1985. Con su fallecimiento, la cultura de Sonora pierde a un intelectual clave en la reflexión literaria y en la formación de generaciones de estudiantes y creadores.
Miguel Manríquez Durán es recordado como un académico riguroso, un poeta sensible y un impulsor incansable de la literatura regional, cuya obra seguirá siendo referencia obligada para entender la identidad cultural del norte de México.


