Hermosillo, Sonora.- Aunque su gestación comenzó hace varios años en el entonces Instituto Tecnológico Agropecuario 21, ubicado en el Valle del Yaqui, el proyecto integral Camperas de Sahuaripa tomó forma recientemente como una iniciativa local enfocada en enfrentar el cambio climático mediante la producción agroecológica, el uso eficiente del agua y la educación ambiental.
La propuesta contempla la producción de alimentos y plantas ornamentales sin agrotóxicos, el uso de riego tecnificado y la promoción de prácticas sustentables con niñas y niños de educación básica.
Al frente del proyecto se encuentra Nidia Aleyda Paredes Zamorano, ingeniera agrónoma egresada del ITA 21 en Bácum, quien coordina una unidad de producción familiar agroecológica.

La iniciativa se dedica a la venta de hortalizas para consumo humano y plantas de vivero libres de pesticidas, que actualmente se comercializan de manera exitosa en Sahuaripa, Bacanora y Arivechi, localidades ubicadas a poco más de 200 kilómetros al oriente de Hermosillo, en la región de la Sierra Madre Occidental.

De acuerdo con la responsable del proyecto, la producción ya genera ingresos, lo que ha permitido consolidar una iniciativa autosostenible, ambientalmente responsable y económicamente rentable, con posibilidades de ampliar su mercado a otras comunidades.
El proceso productivo se basa en el uso de insumos agroecológicos, como caldos minerales, vermicomposta, microorganismos benéficos y control biológico de plagas, eliminando por completo el uso de pesticidas.

A ello se suman elementos de agricultura protegida, como malla sombra, un pequeño invernadero y sistemas de riego por goteo.
“La tecnificación del riego ha sido un gran aliado para enfrentar sequías como la del año pasado, pues con esta forma de racionalizar el uso del agua se obtiene una eficiencia de hasta 80% del vital líquido”, detalló Paredes Zamorano.
Pese a las condiciones del suelo, predominantemente arcilloso, el proyecto logra mantener producción durante todo el año.

En primavera y verano se cultivan productos como calabaza, tomate y chile, mientras que en otoño e invierno se producen cilantro, rábano, lechuga y cebolla. Las plantas ornamentales representan actualmente el principal ingreso de la finca.
Camperas de Sahuaripa inició formalmente en 2023 como parte de un programa de extensionismo impulsado por la entonces Secretaría de Agricultura, dirigido a mujeres para el desarrollo de capacidades productivas agroecológicas, con énfasis en el riego tecnificado y el uso de insumos amigables con el medio ambiente.

El proyecto también incorpora un componente de educación ambiental dirigido a estudiantes de educación básica de la región.
A través de pláticas y talleres, se les enseña a cuidar el agua, el suelo y el aire, así como a sembrar, y al final se les entrega una planta para su cuidado en casa.
Estas actividades se realizan cada mes de marzo y, de acuerdo con Paredes Zamorano, el próximo 6 de marzo está programada la llegada de los primeros grupos.

La coordinadora subrayó la necesidad de fortalecer la cultura ambiental desde la infancia, al considerar que las nuevas generaciones juegan un papel clave para mitigar los efectos de los cambios climáticos globales.
Además, adelantó que el proyecto contempla el arranque de dos subiniciativas. Una de ellas está enfocada en la producción de chiltepín, mediante el establecimiento de una pequeña parcela agroforestal, con el objetivo de reducir la presión sobre la recolección del fruto en estado silvestre.

La segunda corresponde a la producción de huevo agroecológico, con un manejo integral que permitirá reutilizar la gallinaza como fertilizante, mejorando la calidad y cantidad de la producción, al tiempo que se reducen costos.





