Hermosillo, Sonora.- No todos los héroes usan capa; algunos llevan chaleco y caminan en cuatro patas. Así es Rocky, el labrador que se ha convertido en pieza fundamental de las actividades del Grupo Scout 15 en Hermosillo.
Con nueve años de edad, Rocky acompaña campamentos, caminatas y excursiones como un auténtico auxiliar de apoyo. Durante las salidas porta un pequeño chaleco con insumos básicos para emergencias menores: vendas, desinfectante, lámpara y silbato. Cuando escucha que lo llaman, corre sin dudarlo. Su instinto lo lleva a ir y venir entre el grupo, pendiente de que nadie se quede atrás y atento a cualquier caída o contratiempo.

Además de su energía en el campo, destaca por su carácter noble y equilibrado. Es especialmente cercano con niñas y niños, incluyendo aquellos con TDAH o dentro del espectro autista, quienes encuentran en él una fuente de tranquilidad. Su paciencia, disposición al contacto y temperamento amigable ayudan a generar confianza y a reducir momentos de estrés o sobreestimulación.
“También sirve como perro de compañía, ya que este tipo de perros suelen ser muy amables, le dan seguridad y tranquilidad a los niños, hoy sobre todo niños que tienen TDAH o autismo, pues suelen ser buenos acompañantes, ayudan mucho al desestrés o a las emociones de los niños, porque son perros que se dejan acariciar, la temperatura también juega un papel muy importante”.
Para Jorge Gerardo Bello Vargas, conocido como “Balú” en el movimiento scout, Rocky es más que una mascota: es parte de la familia y del proyecto.

formativo que impulsa desde hace años. “Es un compañero incansable”, comparte y cada sábado, cuando ve el uniforme scout, el labrador confirma que está listo para una nueva aventura junto a su grupo.
“Yo cuando estoy triste y demás, él se me acerca y en algún momento dado va a buscar mi mano, a veces empieza a buscar la caricia”.


