LOS ÁNGELES- Mark Zuckerberg enfrentó este miércoles uno de los momentos más delicados en la historia de Meta: su primera declaración ante un jurado en un juicio centrado en la seguridad infantil y la presunta adicción de menores a Instagram.
El proceso, que se desarrolla en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, forma parte de un bloque consolidado de más de 1,600 demandas contra Meta, TikTok, YouTube y Snap. Los demandantes, incluidas más de 350 familias y 250 distritos escolares, acusan a las plataformas de diseñar deliberadamente productos adictivos que afectan la salud mental de jóvenes usuarios.
Durante su testimonio, Zuckerberg rechazó que Instagram esté diseñado para generar dependencia.
“Estoy centrado en construir una comunidad sostenible”, declaró el CEO de Meta.
“No intento maximizar el tiempo que la gente pasa cada mes”.
¿De qué acusan a Meta y otras redes sociales?
Las demandas sostienen que las empresas tecnológicas implementaron mecanismos de diseño, como algoritmos de recomendación y sistemas de recompensas digitales, para aumentar el tiempo de uso entre menores de edad con fines comerciales.
El caso actual gira en torno a la denuncia de una joven identificada como K.G.M., quien afirma que su uso temprano de redes sociales derivó en adicción y agravó problemas de salud mental.
TikTok y Snap alcanzaron acuerdos previos con la demandante antes del inicio del juicio, aunque continúan enfrentando otros litigios similares.
La Sección 230, en el centro del debate
Históricamente, las plataformas han estado protegidas por la Sección 230 de la Ley de Comunicaciones de 1934, que limita la responsabilidad de las empresas por el contenido generado por usuarios.
Sin embargo, los demandantes argumentan que este caso no se centra en el contenido, sino en el diseño intencional de productos digitales potencialmente adictivos, un enfoque que podría redefinir la responsabilidad legal de las tecnologías.


