ARIZONA.— Hay datos que, cuando se miran con el enfoque correcto, cambian la conversación. Eso es lo que está ocurriendo con el indicador conocido como time-to-crime: el tiempo que transcurre entre la compra de un arma en Estados Unidos y el momento en que es decomisada en México.
John Lindsay Poland, coordinador del proyecto Stop U.S. Arms to Mexico, lo explica de forma directa: “si el lapso es corto, es muy probable que esa arma haya sido adquirida con la intención de traficarla”. En otras palabras, no estamos hablando de un arma que circuló durante años en el mercado secundario, sino de una compra reciente que rápidamente terminó del otro lado de la frontera.
Ese matiz metodológico importa. A diferencia de los análisis tradicionales, que se enfocan en el volumen total de armas recuperadas, este enfoque permite identificar patrones actuales, rutas activas y mercados que hoy abastecen la violencia.
El giro hacia Arizona
Para Lindsay Poland, durante años, Texas fue señalado como el principal origen de armas que alimentaban la violencia en el noreste de México, especialmente en la época de mayor actividad de Los Zetas en Tamaulipas. Pero los datos más recientes apuntan hacia otro lado.
“Arizona ha ganado peso, particularmente en las armas recuperadas en Sonora y, más tarde, en Sinaloa”.
El contexto ayuda a entenderlo. “En Estados Unidos existen más de 75 mil armerías. Solo en Arizona y Texas hay miles. Pero además de la abundancia, está la facilidad. En Arizona se pueden adquirir rifles calibre .50 o varios fusiles tipo AR-15 en una sola tienda. También es posible comprar grandes cantidades de municiones en ferias de armas con controles mínimos”, añadió.
El peso estatal
La proximidad geográfica explica parte del fenómeno. Pero no todo. El informe compara el comportamiento de tres estados fronterizos: California, Texas y Arizona.
Entre 2015 y 2024, solo el 3.5% de las armas rastreadas a California habían sido compradas menos de tres años antes de su recuperación en México. En Texas, esa proporción fue del 33% y en Arizona del 41%. En 2023-2024, más de la mitad de las armas trazadas a Arizona tenían menos de tres años de haber sido compradas. En Texas y Arizona, la compra de armas destinadas al tráfico hacia México está altamente concentrada en las siguientes zonas.
Más de dos tercios (69%) de las armas con “tiempo a crimen” corto (menos de un año entre la compra y su decomiso en México) recuperadas en 2024 y rastreadas a EE.UU. provinieron solo de tres condados:
- Condado Maricopa, Arizona (área de Phoenix): 53.9%
- Condado Pima, Arizona (área de Tucson): 8.8%
- Condado Harris, Texas (área de Houston): 6.4%

Sonora: la puerta de entrada
Desde 2023, Sonora ha destacado a nivel nacional en el decomiso de armas con 1,666 armas de fuego aseguradas (incluyendo largas, cortas, artesanales y no identificadas), según datos del Censo de Procuración de Justicia Federal.
Los datos de 2024 del Censo Nacional de Procuración de Justicia Federal y Estatal muestran a Sonora como el estado con el mayor número de armas decomisadas en México ese año, con un total de 2,504, de las cuales 1,883 eran armas largas. Esta cifra representa cerca de una quinta parte de todos los aseguramientos en el país.
Para 2025, las cifras disminuyen respecto a 2024 con 1,752, pero siguen por encima de lo reportado en 2023.
Más allá de las cifras, Lindsay Poland indica que la tendencia apunta a un alto volumen de decomisos en Sonora, lo que refleja la intensidad operativa y el flujo transfronterizo de armamento.
“En esta dinámica, Sonora juega un papel estratégico. Por su colindancia con Arizona, funciona como receptor inicial del armamento que cruza la frontera. El movimiento no es casual: sugiere que muchas armas ingresan por Sonora y luego se redistribuyen hacia zonas donde la disputa criminal es más intensa”, dijo sobre el proceso de trasiego de armas.
“Eso no significa que Sonora haya dejado de ser clave. Al contrario, sigue siendo un punto de entrada fundamental en el corredor que conecta Arizona con el Pacífico mexicano”.

¿Qué podría cambiar el escenario?
Desde la perspectiva de Poland, la medida más contundente sería restablecer la prohibición federal de armas de asalto que estuvo vigente entre 1994 y 2004. Tras su expiración, argumenta, la disponibilidad de este tipo de armamento se disparó, con consecuencias que alcanzaron a México.
También plantea restricciones a la venta de armas calibre .50 y la aplicación universal de verificaciones de antecedentes para cualquier comprador.
Mientras esas decisiones no se tomen, el corredor Arizona-Sonora seguirá operando como una vía crítica para el flujo de armas que terminan alimentando los conflictos en el noroeste del país.


