El control de la presión arterial no depende únicamente de los medicamentos o la alimentación sólida, sino también de lo que se consume en forma de bebidas. Para quienes viven con hipertensión, elegir adecuadamente qué tomar puede marcar una diferencia importante en el manejo de esta condición y en la prevención de complicaciones cardiovasculares.
De acuerdo con información de la Asociación Americana del Corazón, además del café, existen diversas bebidas de consumo frecuente que pueden provocar incrementos en la presión arterial, ya sea por su contenido de cafeína, azúcar, sodio o sustancias estimulantes, lo que complica el control de la hipertensión y puede afectar la eficacia de los tratamientos médicos.
Entre las bebidas que deben evitarse o limitarse se encuentran las bebidas energéticas, ya que contienen altas concentraciones de cafeína y estimulantes que pueden elevar la presión de forma significativa. También destacan los refrescos y bebidas azucaradas, cuyo alto contenido de azúcar favorece el aumento de peso y la resistencia a la insulina, factores directamente relacionados con la hipertensión. A esto se suman las bebidas alcohólicas, que en exceso pueden incrementar la presión arterial y disminuir el efecto de los medicamentos antihipertensivos.
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La lista también incluye los tés estimulantes como el negro, verde o mate cuando se consumen en grandes cantidades, debido a su contenido de cafeína; las bebidas deportivas con alto nivel de sodio, que pueden contribuir al aumento de la presión; y los jugos industrializados, que suelen contener azúcares y sodio ocultos que impactan negativamente en la salud cardiovascular.
En contraste, especialistas señalan que algunas bebidas pueden convertirse en aliadas para las personas con hipertensión. El agua natural es fundamental para el equilibrio del organismo y el control de la presión. Las infusiones de hierbas sin cafeína, como jamaica (hibisco), manzanilla, rooibos o menta, resultan opciones seguras; en especial, el té de hibisco ha mostrado efectos positivos en la reducción de la presión sistólica y diastólica. También se recomiendan la leche baja en grasa, los jugos naturales sin azúcar como el de betabel, naranja o granada en porciones moderadas, el agua de coco por su aporte de potasio y magnesio, así como los batidos caseros de frutas y verduras sin sal ni azúcar añadida.
Integrar estas opciones dentro de un estilo de vida saludable, junto con seguimiento médico, puede contribuir de forma significativa al manejo de la hipertensión y a la protección de la salud cardiovascular.

