Con respaldo unánime de senadores de todas las fuerzas políticas, las comisiones unidas del Senado aprobaron el dictamen de la iniciativa que reducirá gradualmente la jornada laboral hasta llegar a 40 horas semanales en 2030. El proyecto, sin modificaciones respecto al documento enviado por el Ejecutivo federal, no establece el descanso obligatorio de dos días y amplía el límite de horas extra semanales.
El aval fue otorgado por las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo y Previsión Social, que aprobaron el texto sin ajustes. El calendario de reducción contempla jornadas de 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y la implementación final de las 40 horas al cierre del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque la reforma avanza, no incorpora la exigencia de colectivos y trabajadores para garantizar dos días de descanso semanal obligatorio. Además, el dictamen permite ampliar las horas extraordinarias de nueve a 12 por semana, que podrán distribuirse en un máximo de cuatro horas diarias y hasta cuatro días. También se eleva la edad mínima para realizar trabajo extraordinario de 16 a 18 años.

Antes de la votación, los senadores sostuvieron un encuentro con el secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, quien afirmó que el diálogo permitió despejar “mitos” en torno a la iniciativa. De manera paralela, representantes sindicales se manifestaron en el exterior del Senado para exigir la obligatoriedad de los dos días de descanso y evitar la ampliación de las horas extra, sin que fueran recibidos por los legisladores.
Desde la oposición, los grupos parlamentarios expresaron respaldo general al proyecto, aunque cuestionaron la ausencia del descanso obligatorio. La senadora de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales, reiteró su rechazo a esta omisión y a la ampliación del tiempo extraordinario:
“Nos preocupa que al amparo de esta propuesta se está abriendo la puerta para que se pueda mal utilizar el tiempo extraordinario de los trabajadores llevándolo, como ya lo señalamos, de 9 a 12 horas a la semana”.
Por parte del PRI, la senadora Carolina Viggiano advirtió que la reducción de horas laborales será insuficiente si no se atienden otros factores estructurales como el transporte, la salud y el esquema de horas extraordinarias, que —dijo— mantiene el agotamiento laboral. Aun así, calificó la iniciativa como “una gran reforma”.
El senador del PAN, Marko Cortés, consideró que la reforma representa un avance que debe aprobarse con rapidez y llamó a integrar un apoyo fiscal para micro y pequeñas empresas.
“Cuando esto se dé va a generar un costo adicional a las empresas y las que nos preocupan son las pequeñas”, expresó.

Desde Morena, Martha Lucía Mícher calificó la votación como “un evento histórico”, mientras que Simey Olvera manifestó su orgullo por formar parte de los legisladores que impulsan la propuesta presidencial. Mícher subrayó que las jornadas laborales extendidas afectan de manera desproporcionada a las mujeres:
“Nos resulta más complejo hacer la conciliación entre la familia y el trabajo de forma cotidiana. Y porque además tenemos que invertir nuestra jornada laboral, también tenemos que distribuir el tiempo en las tareas de cuidados que no son remuneradas y muchas veces tampoco reconocidas”.
Al cierre de la sesión, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ignacio Mier Velazco, expresó su confianza en que la unanimidad se mantenga cuando el dictamen sea votado en el Pleno del Senado.
El documento reconoce al estrés laboral como un problema estructural de salud pública y retoma estudios que vinculan las jornadas prolongadas con mayores riesgos de infartos, accidentes cerebrovasculares, agotamiento profesional y enfermedades psicosociales. De acuerdo con la iniciativa, en México se laboran más de 2 mil 100 horas al año, además de que 27% de la población ocupada trabaja más de 48 horas semanales, el porcentaje más alto entre los países de la OCDE.


