WASHINGTON-La breve aparición, y rápida eliminación, de la expresión “genocidio armenio” en una publicación del equipo del vicepresidente estadounidense J.D. Vance volvió a colocar en el centro del debate una palabra con peso jurídico, diplomático y geopolítico.
El incidente ocurrió tras la visita de Vance al Memorial del Genocidio Armenio en Ereván, donde rindió homenaje a los armenios asesinados por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. En la primera versión del mensaje difundido en la red social X, la cuenta oficial señaló que el vicepresidente acudía al monumento “para honrar a las víctimas del genocidio armenio”.
Minutos después, la publicación fue eliminada y sustituida por otra que mostraba el mensaje escrito por Vance en el libro de visitas, acompañado de un video depositando flores junto a su esposa, Usha Vance.
La Casa Blanca atribuyó el uso del término a un error del personal.
¿Qué visitó Vance y por qué importa?
Vance se convirtió en el primer vicepresidente de Estados Unidos en visitar Armenia. Su viaje formó parte de los esfuerzos de seguimiento a un acuerdo impulsado por Washington para poner fin al conflicto de décadas entre Armenia y Azerbaiyán, país que también figuró en su agenda.
El simbolismo del lugar es inequívoco: el memorial conmemora a más de un millón de armenios que, según la narrativa oficial de Ereván y buena parte de la historiografía internacional, fueron exterminados de forma sistemática por el Imperio Otomano entre 1915 y 1917.
Pero la controversia no gira en torno a la visita en sí, sino al uso de una palabra específica.
¿Por qué es delicado el término “genocidio”?
“Genocidio” no es un calificativo político ordinario. Desde 1948, la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio lo define como actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.
En diplomacia, el uso de ese término implica una postura jurídica y política clara. Durante décadas, los gobiernos estadounidenses evitaron emplearlo oficialmente para referirse a lo ocurrido con los armenios, en gran medida por la relación estratégica con Turquía, miembro clave de la OTAN. La excepción llegó en 2021, cuando el presidente Joe Biden reconoció formalmente los hechos como genocidio.
🚨 JD VANCE DELETES ARMENIAN GENOCIDE POST AFTER TURKEY BACKLASH
— Mossad Commentary (@MOSSADil) February 11, 2026
An official post from his account recognized the victims of the 1915 Armenian genocide. Then it was quietly deleted after pressure from Turkey.
What changed between the memorial visit and the deleted post?
Hint:… pic.twitter.com/JLxr9ars5N
El equilibrio con Turquía y el Cáucaso
Turquía sigue siendo un actor relevante en la arquitectura de seguridad euroatlántica y en conflictos que impactan mercados energéticos y rutas comerciales.
Además, el Cáucaso Sur, donde Armenia y Azerbaiyán mantienen una relación volátil, es estratégico por sus corredores energéticos hacia Europa. Cualquier señal discursiva desde Washington puede interpretarse como un alineamiento político.
En ese contexto, borrar la palabra “genocidio” busca evitar fricciones diplomáticas innecesarias, especialmente cuando Vance viajaba a Bakú tras su escala en Ereván.


