La actividad física en el gimnasio es una herramienta clave para mejorar la salud física y mental; sin embargo, realizarla sin preparación adecuada puede representar un riesgo para el sistema cardiovascular. La falta de control, el exceso de exigencia y la ausencia de hábitos preventivos pueden generar condiciones que afectan directamente al corazón.
Especialistas advierten que identificar las prácticas que elevan la probabilidad de eventos cardíacos es fundamental para mantener rutinas seguras y sostenibles. Entrenar de forma consciente, progresiva y con asesoría profesional reduce significativamente la posibilidad de complicaciones graves.
Leer también: Cuba ofrece diálogo a EEUU mientras activa planes de emergencia y defensa nacional
De acuerdo con información de MedlinePlus, existen conductas frecuentes en el gimnasio que están asociadas a un mayor riesgo de sufrir un infarto, entre ellas:
- Sobreexigirse físicamente: entrenar con cargas excesivas o intensidades elevadas sin preparación previa provoca aumentos bruscos en la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
- Ignorar señales de alerta: continuar el ejercicio pese a síntomas como dolor en el pecho, mareos, palpitaciones o dificultad para respirar puede derivar en consecuencias graves.
- Omitir el calentamiento y el enfriamiento: no preparar al cuerpo antes del esfuerzo ni permitir una recuperación gradual después de entrenar afecta la adaptación del corazón al ejercicio.
- Falta de hidratación: la deshidratación obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y puede alterar el equilibrio de electrolitos, favoreciendo arritmias.
- Ausencia de descanso y recuperación: entrenar sin respetar tiempos de reposo incrementa la fatiga y eleva el riesgo de problemas cardiovasculares.
- Mala técnica en los ejercicios: posturas incorrectas y movimientos inadecuados generan un esfuerzo adicional para el organismo.
- Consumo de estimulantes sin control: el abuso de suplementos pre-entreno o bebidas energéticas con cafeína puede aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
- No considerar enfermedades preexistentes: personas con hipertensión, diabetes, tabaquismo o antecedentes cardiovasculares requieren supervisión médica antes de entrenar.
- Entrenar en ambientes extremos: el calor y la humedad elevan la exigencia del sistema cardiovascular y aumentan el riesgo de descompensaciones.

La prevención se basa en comenzar la actividad física de manera progresiva, respetar los límites del cuerpo, mantener una hidratación adecuada, priorizar la técnica correcta y consultar a profesionales de la salud antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, especialmente cuando existen factores de riesgo previos.


