El Gobierno de Cuba expresó su disposición a entablar un diálogo con Estados Unidos, al tiempo que confirmó la activación de un plan de defensa nacional y la preparación de un paquete de medidas de emergencia ante lo que calificó como un “bloqueo energético” impulsado por Washington.
Durante una comparecencia televisiva transmitida por medios oficiales cubanos y agencias estatales de países aliados, el presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que la isla “está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos” para construir “una relación entre vecinos civilizada” y basada en el “beneficio mutuo”. Subrayó que este acercamiento se daría desde una “posición de respeto a la soberanía y la autodeterminación”, sin “abordar temas” que el Ejecutivo cubano considere como posibles “injerencias”.
En cuanto a los posibles contenidos del diálogo, el mandatario indicó que su administración estaría abierta a tratar asuntos “migratorios, de seguridad, de la lucha contra el narcotráfico, la lucha contra el terrorismo, medioambientales (…) la colaboración científica”, entre otros. Aunque no habló de negociaciones formales, sus declaraciones contrastan con versiones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha afirmado que existen conversaciones incluso a alto nivel entre ambos gobiernos.
La postura de La Habana se da en un contexto de creciente tensión bilateral, marcado por la pérdida del suministro energético proveniente de Venezuela y por las medidas económicas impulsadas por Washington. Expertos estiman que Cuba requiere alrededor de 110 mil barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas, de los cuales Venezuela aportó en 2025 cerca de 30 mil. A ello se suma la orden firmada por Trump el 29 de enero, que amenaza con aranceles a los países que suministren crudo a la isla.
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Ante este escenario, Díaz-Canel calificó como “condenable” que una potencia adopte una política “tan agresiva y tan criminal” contra un país pequeño, y reconoció que el bloqueo petrolero tendrá consecuencias graves. Por ello, anunció que el Gobierno dará a conocer en los próximos días medidas de emergencia basadas en el concepto de la «opción cero», un modelo diseñado durante el Periodo Especial para escenarios de “cero petróleo”, que contemplaba racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, uso de tracción animal, carbón vegetal y transporte no motorizado. “Están contempladas (alguna de esas medidas), también actualizadas porque hay situaciones diferentes en estas directivas”, precisó.
Paralelamente, el Ejecutivo cubano activó un plan de preparación para la defensa nacional ante lo que considera una escalada de agresividad por parte de Estados Unidos. Díaz-Canel afirmó que se trata de un “deber soberano” y recordó que los “planes y medidas” para dar paso “al Estado de Guerra” fueron aprobados en enero por el Consejo de Defensa Nacional. Desde entonces, Cuba realiza ejercicios militares semanales. “Hemos declarado los sábados días nacionales de la defensa y todo nuestro sistema defensivo territorial se está preparando en estos momentos (…) para enfrentar una agresión”, señaló.
El presidente enfatizó que Cuba “es un país de paz” y que su doctrina militar, basada en el concepto de la “guerra de todo el pueblo”, no contempla la agresión a otras naciones. “No somos una amenaza para los Estados Unidos”, afirmó. Esta estrategia, impulsada en los años ochenta por Fidel Castro, se basa en la movilización general de la población para hacer insostenible una eventual ocupación extranjera, a través de preparación territorial, ejercicios defensivos y organización civil. EFE


