La justicia de Estados Unidos sentenció este miércoles a cadena perpetua a Ryan W. Routh, el hombre que intentó asesinar a Donald Trump en un campo de golf de West Palm Beach, Florida, en septiembre de 2024, en plena campaña presidencial.
Routh, de 59 años, recibió la pena máxima tras ser declarado culpable de cinco cargos federales, entre ellos intento de asesinato de un candidato presidencial, en un tribunal federal de Fort Pierce. La jueza Aileen Cannon determinó que la condena es necesaria para proteger a la sociedad y evitar que el acusado vuelva a cometer delitos violentos.
Ataque en campo de golf de Florida
El atentado ocurrió el 15 de septiembre de 2024, cuando un agente del Servicio Secreto detectó el cañón de un rifle oculto entre los arbustos del campo de golf donde Trump jugaba. El agente abrió fuego y el sospechoso huyó en un vehículo, pero fue detenido poco después.
En el lugar se aseguró un rifle semiautomático cargado, con mira telescópica y munición adicional, elementos que reforzaron la acusación por posesión de arma para cometer un delito violento.
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Delitos y antecedentes del acusado
Además del intento de asesinato, Routh fue encontrado culpable de posesión ilegal de arma de fuego por antecedentes penales, portación de arma con número de serie borrado y agresión a un agente federal. Durante el proceso judicial, trascendió que el acusado dejó una carta manuscrita en la que reconocía el ataque y expresaba arrepentimiento por no haberlo consumado.
Testimonios presentados en el juicio señalaron que Routh tenía una obsesión con la guerra en Ucrania e incluso viajó a Kiev con la intención de integrarse a unidades de voluntarios, aunque fue rechazado por su edad y falta de experiencia militar.
Segundo atentado contra Trump en 2024
Este caso marcó el segundo intento de asesinato contra Donald Trump en 2024. El primero ocurrió el 13 de julio, durante un mitin en Butler, Pensilvania, donde el entonces candidato republicano resultó herido en la oreja tras un tiroteo. Las imágenes de Trump ensangrentado con el puño en alto se convirtieron en uno de los símbolos más recordados de la recta final de la campaña presidencial.
Con la sentencia de cadena perpetua, las autoridades estadounidenses dan por cerrado uno de los episodios más graves de violencia política registrados durante el proceso electoral que llevó a Trump de regreso a la Casa Blanca.


