Por Luis Enrique Ortiz
Hermosillo, Sonora.- El mimbre o sauce del desierto (Chilopsis linearis) es y será el árbol del 2026, por sus múltiples contribuciones al medio natural, sus esbeltas dimensiones y hasta el hecho de que no tenga espinas, que lo hacen ideal para una ciudad como Hermosillo, con pocos espacios para reforestaciones masivas de mezquite, palo verde o palo fierro.

Para el responsable del área de reforestación municipal, Luis Ignacio González Pineda, una de las principales ventajas sobre las especies antes mencionadas, es que crece muy rápido y en menos tiempo de haber sido plantado estalla de flores, produciendo alimento para mariposas, abejas y colibríes.
El mimbre es muy verde y con suministro suficiente de agua, además de que florece la mayor parte del año, por lo que tiene un gran valor paisajístico, de acuerdo con quienes enseñan y ejercen la arquitectura.

Este árbol destaca por su versatilidad, ya que se utiliza tanto para mitigar el calor urbano como para establecer corredores biológicos y espacios para polinizadores.
Con esta especie que se adapta bien a las condiciones climatológicas extremas de la región, se pueden hacer cortinas en los cercos perimetrales de los planteles de escuelas públicas, para detener polvo, aire caliente y gases de efecto invernadero como el carbono.
Si por alguna razón su banqueta o parque es más pequeño de lo normal, se puede plantar y cuidar un mimbre, pues no va a levantar el concreto y en cambio sus flores blancas, rosáceas y lilas, le regalarán la presencia de algún colibrí sediento y hambriento de néctar.

Se empezó a utilizar con fines de reforestación y de manera arquitectónica el año pasado, por alumnos de la Universidad de Sonora en alianza con el Colectivo Caminantes del Desierto (CDD), quienes anunciaron que recibirán la primavera plantando 150 ejemplares, con lo que expandirán su jardín polinizador a todo el perímetro del campus central.
De esta manera refrescarán el concreto que rodea al Alma Mater para deleite de peatones y ciclistas, pero también para regenerar espacios que fueron sometidos al “progreso” de la tala, dando paso cada vez más a planchas de cemento.
Citlalli Sierra, quién forma parte de la coordinación de CDD, dijo que se trabaja en una fecha para la actividad de regeneración ambiental anunciada.
También mencionó que viveros del municipio y gobierno estatal fueron los donadores de las especies de mimbre que el día que sean plantados tendrán entre 1 y 1.5 metros de altura, con el fin de asegurar una sobrevivencia del 100 por ciento.

Otros colectivos conservacionistas consideran a esta planta de vistosas flores llenas de alimento para la biodiversidad que se había ido, para sus próximas arborizaciones.
Por si fuera poco, el Chilopsis linearis, consume mucho menos agua que las plantas no nativas, que prevalecen aún en esta ciudad. De hecho no tolera el exceso de humedad, por lo que no es necesario regarlo muy seguido.
En una ciudad donde la presión sobre el agua es constante, esta planta representa una alternativa relevante para el entorno urbano, al ofrecer beneficios ambientales significativos para urbes de tamaño medio y con altas temperaturas en verano, como Hermosillo, que concentra alrededor de un millón de habitantes.





