Por Axel Rivera
Cada semestre, decenas de estudiantes foráneos comienzan su ciclo académico en la Universidad de Sonora enfrentando no solo las exigencias de las aulas, sino también la vida lejos de casa, en ese contexto, el programa de becas alimenticias se ha consolidado como un apoyo que atiende una necesidad básica para jóvenes que cursan sus estudios con recursos limitados.
El apoyo no es nuevo, pero se ha vuelto constante. Actualmente, entre 40 y 45 alumnos reciben la beca cada semestre, a través de una convocatoria que se abre al inicio de cada ciclo escolar. El objetivo es claro: que la falta de recursos no se convierta en un obstáculo académico, y que los estudiantes puedan enfocarse en su formación.
La información fue compartida por Ernesto Navarro Gómez, impulsor de esta iniciativa, quien explicó que el programa se construyó desde la empatía y no desde criterios rígidos o excluyentes. La prioridad, dijo, siempre ha sido la necesidad real del alumno.
“Las bases siempre han sido las mismas: que sean foráneos y de escasos recursos. No vemos calificaciones, vemos la necesidad. El kardex solo nos sirve para confirmar que el alumno está inscrito”, señaló.
Además del apoyo alimenticio, el esquema ha generado una dinámica más cercana entre padrinos y estudiantes. En algunos casos, ese vínculo ha trascendido la beca y se ha traducido en acompañamiento, apoyo adicional o incluso orientación personal, atendiendo otras carencias que enfrentan los jóvenes durante su etapa universitaria.
Navarro Gómez subrayó que el programa sigue abierto a nuevos apoyos, ya que el semestre apenas comienza y aún hay estudiantes que podrían integrarse si se suman más padrinos. Incluso, se ofrecen facilidades para que las aportaciones se realicen de forma flexible, con el único propósito de no dejar fuera a quien desea ayudar.
“La intención es becar a un alumno. Si hay más padrinos, habrá más alumnos becados. Eso es lo que nos interesa”, afirmó.
A mediano plazo, el proyecto busca crecer. Entre las ideas que se analizan está la realización de actividades que permitan recaudar más recursos y ampliar el número de beneficiarios. A la par, destacó como positivo que la propia Universidad de Sonora haya comenzado a otorgar becas alimenticias, lo que ha permitido que algunos estudiantes liberen espacios y otros puedan acceder al apoyo.
Quienes deseen sumarse a esta iniciativa o conocer más sobre el programa pueden comunicarse a través de la página Cafetería Navarro o al número 662 131 5925, donde se brinda información directa sobre cómo apoyar y el destino de los recursos.


