La idea de una alimentación saludable suele relacionarse con productos que aparentan ser ligeros, naturales o bajos en calorías. Sin embargo, no todos los alimentos que gozan de buena reputación nutricional son adecuados para el consumo cotidiano.
De acuerdo con advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo frecuente de alimentos procesados y ultraprocesados representa un riesgo para la salud, ya que suelen contener altas cantidades de azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y diversos aditivos. Este tipo de productos está asociado con el desarrollo de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes tipo 2 y padecimientos cardiovasculares.
Muchos de estos alimentos forman parte habitual de la dieta, especialmente en niños y adolescentes, y pasan desapercibidos como ultraprocesados debido a su presentación atractiva o a mensajes publicitarios que los posicionan como opciones saludables. El consumo excesivo y prolongado puede modificar hábitos alimentarios y generar efectos negativos a largo plazo.
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Cereales de desayuno
Los cereales de desayuno, en particular aquellos dirigidos al público infantil, suelen promocionarse como una fuente práctica de energía y nutrientes. No obstante, la mayoría contiene elevados niveles de azúcares añadidos, harinas refinadas y aditivos.
Durante su procesamiento industrial, se pierde parte de la fibra y de los micronutrientes presentes en los granos enteros, lo que disminuye su valor nutricional. Además, su consumo habitual favorece picos de glucosa en sangre, lo que puede contribuir a la resistencia a la insulina y aumentar el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.
La OMS recomienda limitar el consumo de cereales ultraprocesados y optar por alimentos más naturales, prestando atención a las etiquetas, el contenido de azúcar y el aporte de fibra.
Yogures saborizados
El yogur es reconocido por sus beneficios para la salud intestinal y su aporte de calcio. Sin embargo, las versiones saborizadas suelen contener grandes cantidades de azúcares añadidos, colorantes y saborizantes artificiales.
Estos ingredientes convierten a un alimento sencillo en un producto ultraprocesado, que puede favorecer el aumento de peso y el desequilibrio metabólico. En muchos casos, la cantidad de azúcar es comparable o incluso superior a la de algunos postres o bebidas azucaradas.
Las recomendaciones internacionales sugieren preferir yogur natural sin azúcares añadidos y complementar su sabor con frutas frescas.
Pan blanco
El pan blanco es un alimento común en la mesa diaria y suele considerarse inofensivo. Sin embargo, su elaboración con harinas refinadas implica la pérdida de fibra, vitaminas y minerales esenciales.
Este tipo de pan presenta un alto índice glucémico, lo que provoca incrementos rápidos de azúcar en sangre y puede favorecer el desarrollo de trastornos metabólicos, especialmente cuando se consume de manera frecuente y en grandes porciones.
La OMS aconseja priorizar panes integrales o elaborados con harinas menos refinadas, sin aditivos innecesarios, como parte de una dieta más equilibrada y con menor riesgo para la salud.


