Un grupo de científicos desarrolló una innovadora estrategia para combatir el neuroblastoma, uno de los cánceres infantiles con peor pronóstico, mediante la integración de nanotecnología y terapia celular, logrando mejorar la identificación y eliminación de células tumorales.
La investigación se centró en resolver uno de los principales desafíos de las terapias existentes: la falta de selectividad para distinguir células sanas de células enfermas. En tratamientos previos, particularmente en los basados en células vivas, el entorno heterogéneo del tumor dificultaba que las células terapéuticas reconocieran con precisión a las cancerígenas.
Ante este problema, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y la Unidad de Microscopía Óptica Avanzada del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), diseñaron una alternativa que permitió incrementar la eficacia del tratamiento al combinar herramientas avanzadas a escala nanométrica con el sistema inmunológico del propio paciente.
En los últimos años, la nanotecnología ha permitido crear dispositivos capaces de identificar células específicas y liberar fármacos únicamente dentro de ellas, lo que abrió nuevas posibilidades terapéuticas. Al integrar estas capacidades con terapias celulares, los investigadores lograron potenciar la precisión de los tratamientos contra el cáncer.
Leer más: Reino Unido comienza a aplicar inyección contra 15 tipos de cáncer en su sistema público
El equipo de Nanotecnología Orgánica de la UPM, encabezado por el profesor Alejandro Baeza, desarrolló una técnica que consistió en modificar la superficie de las células del neuroblastoma y de macrófagos del propio paciente, incorporando grupos químicos capaces de reconocerse entre sí.
Estos grupos, conocidos como ‘moléculas click’ o ‘tipo LEGO’, se caracterizaron por unirse únicamente a su complemento, de manera similar a cómo encajan dos piezas compatibles. Gracias a este mecanismo, los macrófagos lograron localizar con exactitud las células tumorales, estableciendo un reconocimiento selectivo una vez que alcanzaban el tumor.
Las modificaciones se realizaron mediante nanopartículas liposomales, que además sirvieron como vehículos para transportar fármacos capaces de debilitar o destruir las células cancerígenas, así como de activar con mayor intensidad la respuesta de los macrófagos.
“Esta investigación abrió la puerta a terapias mucho más eficaces y selectivas no solo para tratar neuroblastoma sino otros tipos de cáncer, ya que tanto los elementos de reconocimiento de células diana como los fármacos pudieron adaptarse en función del tipo de tumor a tratar. De este modo, se mejoró la selectividad de las terapias frente al cáncer y se redujeron las dosis necesarias, lo que redujo los efectos secundarios”, señaló Sandra Jiménez Falcao, investigadora de la UPM.
Europa Press


