El interés científico por los arándanos como superfruta se ha consolidado en los últimos años, a partir de investigaciones que destacan sus beneficios para la salud y su papel en la prevención de enfermedades.
Estas pequeñas bayas, pertenecientes al grupo de los frutos del bosque, sobresalen tanto por su valor nutricional como por su impacto positivo en distintas funciones del organismo.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el consumo regular de arándanos actúa como antiinflamatorio natural, contribuye a prevenir enfermedades degenerativas, reduce el riesgo de cáncer y favorece las funciones cognitivas y la memoria.

Por qué incluir arándanos en la dieta diaria
Además de sus propiedades nutricionales, los arándanos presentan una alta durabilidad: pueden conservarse frescos hasta 28 días en refrigeración si se almacenan en un recipiente hermético, lo que facilita su incorporación a la alimentación cotidiana.
Son considerados una superfruta bajo la llamada “triple A”: Antioxidantes, Antiinflamatorios y Antibióticos.
Diversos estudios respaldan su capacidad para fortalecer el sistema inmunológico, un efecto especialmente recomendado para personas sometidas a tratamientos oncológicos.
El potencial antioxidante de los arándanos se sitúa entre los más elevados de frutas y vegetales.
Este efecto se explica por su composición, que incluye ácidos orgánicos, hasta 15 tipos de antocianinas —responsables de su color azul característico—, así como flavonoides, taninos, manganeso, vitamina C y vitaminas del complejo B.
Beneficios para vías urinarias, corazón y cerebro
Uno de los aportes más conocidos del arándano es su utilidad en la salud del sistema urinario, ya que ciertas sustancias evitan que las bacterias se adhieran a la vejiga y ayudan a reducir la inflamación, lo que lo convierte en un apoyo natural frente a infecciones urinarias.
En el ámbito cardiovascular, su acción antioxidante contribuye a combatir el colesterol elevado, ayuda a regular la presión arterial y favorece el control de la diabetes.
Asimismo, los flavonoides presentes en esta fruta se asocian con mejoras en la memoria, el aprendizaje y otras funciones cognitivas.

Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition señala que la ingesta de (poli)fenoles del arándano se relaciona con mejoras en la función vascular y en el rendimiento cognitivo.
Desde el punto de vista nutricional, los arándanos destacan por su alto contenido en fibra, su bajo nivel de azúcares y su escaso aporte calórico, lo que refuerza su valor como alimento saludable.
Lee también: Este ingrediente común en la cocina puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades
Los arándanos crecen en arbustos que tardan entre tres y cinco años en dar fruto, con cosechas concentradas principalmente en otoño. Prefieren suelos ácidos y entornos boscosos, rasgo que explica su clasificación como fruto del bosque.
Con información de infobae


